Guerra social y telaraña imperialista

en Siria

(2011 - 2015)

 

 

Introducción

La sublevación proletaria iniciada en Siria el 15 de marzo de 2011, que hizo tambalearse a las distintas fuerzas y organismos de la burguesía, fue parte del gran movimiento proletario que atizó el norte de África y Oriente Medio entre los años 2010-2012.

A lo largo de esos años ese amplio movimiento prendió como una mecha propagándose rápidamente por una gran cantidad de países. A pesar de sus innumerables debilidades, la fuerza internacional que materializó ese movimiento en su extensión, expresa esa realidad que es el proletariado: una clase mundial que vive bajo el yugo del capital y está determinada históricamente a pelear para romper sus cadenas. Expresa la esencia de ese sujeto cuando tiende a constituirse en clase: la rebelión, la de manifestarse, en su afirmación, como enterrador de la sociedad de clases y hacer añicos la civilización capitalista erigiendo sobre sus escombros la verdadera comunidad humana.

La burguesía reaccionó rápidamente intentando por todos los medios dividir al movimiento, destruyendo esa peligrosa sublevación unitaria en favor de toda una serie de protestas nacionales. Los límites mismos de ese movimiento permitían maniobrar con relativa facilidad a nuestro enemigo en ese sentido.

Pese a que nuestra clase rebasó con su lucha los marcos nacionales, pese a que actuó y se sintió como una fuerza internacional, las ideologías que flotaban sobre el movimiento fueron reimponiendo el estrecho marco nacional y local. Porque incluso las estructuras que la lucha fue generando estaban influenciadas, si no dominadas, por ideologías burguesas nacionales, localistas, etc. En ese sentido, la lucha revolucionaria del proletariado en Oriente Medio y el norte de África, que iba enfrentándose a todos los Estados y al capital en todas partes, que se criticaba y se contraponía a lo mismo, que partía de los mismos problemas, y que llegó a expresarse en los hechos como movimiento internacional, 1 fue incapaz de asumir todas las implicaciones a las que impulsa el internacionalismo. Todas las fuerzas contrarrevolucionarias del mundo infiltradas en el movimiento imponían ideologías democráticas, de liberación nacional, gestionistas, comunidades religiosas, raciales y un largo etcétera empujaban al proletariado al marco nacional.

Es así como la burguesía puede maniobrar y neutralizar la potencia de nuestro movimiento. La lucha acaba convirtiéndose en una lucha particular de Túnez, de Egipto, de Argelia, de Siria, del Kurdistán iraquí, de Libia, de Yemen... desplazando la lucha contra el capitalismo mundial. Y en ese marco florecen y se reproducen todas las soluciones nacionales y canalizaciones burguesas: recambios parlamentarios, elecciones, concesiones económico-jurídicas, expresiones étnico-religiosas... acompañadas siempre, claro está, del garrote, de la represión estatal. Las dinámicas locales priorizarán tal o cual elemento a utilizar por nuestro enemigo para machacarnos. El proletariado caminará así a su propia derrota.

Al mismo tiempo, allí donde todas esas medidas no logran imponer la paz social, la cuestión fundamental para la burguesía será repolarizar la situación, transformar las contradicciones de clases en enfrentamientos al interior de alternativas y proyectos burgueses, frenar el proceso de autonomía del proletariado para someterlo a una fracción burguesa bajo la que se mate por recambios capitalistas. Países como Libia o Siria serán lugares donde la guerra imperialista se impondrá como forma de detener y canalizar la lucha proletaria. 2

Con este texto queremos precisamente volver nuestros ojos sobre Siria, realizando un breve balance sobre lo que ha acontecido en ese país desde que comenzara la sublevación proletaria del 15 de marzo de 2011. Basado en informes, discusiones, investigaciones, textos y análisis internos que han ido circulando entre nuestros compañeros, este texto es parte de la tentativa de nuestra clase de hacer un balance de lo sucedido en esa región del mundo.

Siempre tuvimos en perspectiva publicar un balance general, no solamente sobre Siria, sino sobre las grandes revueltas del norte de África y Oriente Medio de esos años. Se nos presentaba como una necesidad para señalar las fuerzas y debilidades del periodo que atravesamos. Y si hoy presentamos un texto sobre Siria es por la imposibilidad en la que nos encontramos para analizar esa contradicción sin las fronteras a las que nos someten, y sabiendo que hasta en eso la contrarrevolución está triunfando. Las noticias vienen filtradas por lo nacional, por lo local y todas las comunidades ficticias que ello presupone: democracia, religiones, etnias, mafias... Aunque la lucha proletaria no está separada por las fronteras, es presentada como si así fuera, todas la noticias son país por país. Por esta razón resulta tan difícil captar y analizar lo esencial: las contradicciones de clase, necesariamente internacionales. Todo se somete a la telaraña comunicativa de la guerra imperialista. Es la telaraña de las comunidades ficticias, de lo interimperialista, de las noticias digeridas y deformadas por los medios. Desgraciadamente, en contraste con lo sucedido en épocas pasadas, los proletarios no disponemos de ninguna red internacional de información capaz de destruir la telaraña infernal de la burguesía.

En este sentido somos conscientes también de que este texto sobre Siria contiene muchas carencias, porque la información que disponemos de la región sigue siendo muy fragmentaria y limitada. Pese a todas estas debilidades nuestro texto se sitúa en una perspectiva internacional e internacionalista que busca romper esa telaraña de nuestro enemigo histórico.

 

1. La revuelta irrumpe en Siria

Tras el aplastamiento sangriento de las revueltas sociales que conmovieron Siria a finales de los 70 y principios de los 80 del siglo pasado, etapa cerrada con la brutal represión en la ciudad de Hama en el 82 –episodio con 20.000 muertos que la burguesía internacional se apresuró en tapar bajo el paraguas del islamismo-, el proletariado en ese país no volvió a levantar la cabeza por mucho tiempo siguiendo la tónica general del proletariado mundial. Desde el año 82 y hasta bien avanzado el comienzo del nuevo milenio, la paz social reinó en ese país y la producción y circulación capitalista vivió una época de expansión tras los acuerdos con el FMI en el 86.

Tras la muerte de Hafez al-Assad en Junio del 2000, su hijo Bashar al-Assad, en plena caída de la economía nacional, tomará su relevo en el partido Baaz sirio y en el gobierno. Se abrirá paso a toda una serie de reformas económicas, cuyo fondo no era otro que quitar las trabas a la circulación de capital internacional e incrementar las condiciones de explotación del proletariado.

Los niveles de represión que han caracterizado al gobierno de Bashar al-Assad desde entonces, no se debe a ninguna particularidad de ese administrador burgués, de ese gobierno, se debe a que toda la serie de ataques a las condiciones de vida del proletariado alcanzan tal nivel que sólo pueden imponerse bajo mano de hierro.

Pero la represión no puede más que retrasar y concentrar en el tiempo lo que es una situación insostenible. Desde el 2008 la situación, en concordancia con la coyuntura general en todo el mundo, no dejó de empeorar para el proletariado: final de los subsidios, de ayudas sociales, bajada de salarios y pensiones... y la gran subida mundial de los precios de los alimentos que golpeará con fuerza en ese país. Llegado el año 2011 y espoleado por la lucha de sus hermanos de clase en Túnez, Marruecos, Argelia, Baréin, Egipto, Yemen, Kurdistán iraquí... la situación explota.

El 15 de marzo comenzó en la sureña ciudad de Daraa una potente oleada de protestas que rápidamente se propagará por todo el país. Pese a todas las medidas de urgencia que barajó y fue prometiendo el gobierno sirio para calmar los ánimos en su territorio, tales como el fin del estado de emergencia, 3 subsidios a productos de primera necesidad, dar ciudadanía a proletarios de origen kurdo, organizar elecciones, referéndum y toda una serie de reformas, así como todas las medidas represivas desarrolladas sacando al ejército y los tanques, multiplicando los asesinatos, torturas, desapariciones, encarcelamientos... pese a todo este arsenal, la revuelta puso patas arriba la paz social extendiéndose por toda Siria. Daraa, Hama, Baniyas, Latakia, Talkalaj, Homs, Yable, Idlib, Kurdistán sirio... Las manifestaciones giraron rápidamente en huelgas, cortes de carreteras y calles, acciones contra símbolos del poder, y requisiciones de alimentos, medicinas o viviendas. 4

La supuesta lucha pacífica por la democracia que tanto cacarean los esbirros intelectuales del poder burgués desde occidente fue la expresión de la contrarrevolución burguesa al interior del movimiento de protesta.  5 Por el contrario, la lucha de nuestros hermanos de clase se situó en la defensa de la satisfacción de la necesidades e intereses humanos. Cuando nuestra clase sale a la calle bajo esta perspectiva siempre se manifiesta necesariamente en el terreno de la violencia. La protesta gravitó contra el alza de precios, contra la represión policial y la ley de emergencia, la falta de asistencia sanitaria, etc, etc. Algunas de los gritos y consignas que se oyeron en esos momentos fueron simples y claros: "queremos el fin de la miseria", el "fin del terror", "la caída del régimen", "fin de las humillaciones".

La respuesta del Estado llegado a ese punto será metralla. Infantería, artillería y tanques se lanzaron contra ciudades, barrios y pueblos con un gran saldo represivo.

"Teníamos unos 400 nombres de personas que debíamos detener. Fuimos a su localidad Banyas [...] Irrumpíamos en las casas cerradas. Detuvimos a muchísima gente. Algunos hombres escapaban por una carretera secundaria del valle, pero el ejército les disparaba. Nos llevamos a los detenidos al centro del pueblo, pisoteándoles e insultándoles. Detuvimos a tanta gente, según me dijo un oficial unos 2.500, que tuvimos que usar el estadio deportivo de esa localidad como centro de detención".

"Los manifestantes se habían sentado en la Plaza [la plaza central de Homs]. Nos dijeron que les dispersáramos, con violencia si era necesario. Estábamos allí con la Inteligencia de la Fuerza Aérea, el Ejército y la shabbiha [milicia progubernamental] cuando recibimos una orden del coronel Abdel Hamid Ibrahim de disparar a los manifestantes. Disparamos por más de media hora. Había docenas y docenas de muertos y heridos. Treinta minutos más tarde, llegaron excavadoras y camiones de bomberos. Las excavadoras levantaban los cadáveres y los ponían en un camión. No sé dónde se los llevaban. Los heridos acababan en el hospital militar de Homs. Y después los camiones de bomberos limpiaban la plaza".

"...nos dieron la orden clara de disparar contra los civiles[...] La orden exacta fue 'carguen y disparen', sin condiciones. Nos acercamos a los manifestantes y cuando estábamos a unos cinco metros de distancia, los oficiales nos gritaron 'fuego'."6

Pese a la feroz represión, el proletariado, lejos de retroceder, seguirá empujando y respondiendo a la violencia de la burguesía incrementando y extendiendo la violencia de su clase, llevando la revuelta a la propia capital. Lo que temía el gobierno se desencadenará. Todo un anillo de barrios rebeldes irán poco a poco envolviendo la capital: al norte de Al-Tal, al este de Kafar Batna, Douma, Harasta y Saqba, la Mouaddamiyyah en el oeste y al sur Kisweh. Los proletarios afirmaban que lo que ha sido durante mucho tiempo conocido como el "cinturón de la pobreza ahora se ha convertido en el cinturón de la revolución". La desestabilización del país es en esos momentos total pese a que el partido Baaz tratará en vano de ponerle freno incrementando el plomo, decretando nuevas amnistías de presos políticos, o anunciando a finales de julio una ampliación de las libertades políticas que permita elecciones y la legalización de partidos políticos. Pero la sublevación proletaria estaba en marcha y no serían estas migajas las que la detendrían.

 

2. Descomposición del ejército y estructuración de la lucha

Las contradicciones de clase serán tan potentes que comenzarán a afectar al propio ejército donde una parte importante será carcomida por las deserciones. Será cada vez más difícil para los oficiales hacer que sus soldados cumplan las órdenes. Numerosos proletarios en uniforme se negarán a continuar siendo esbirros y cumplir las órdenes de masacrar.

"Recibimos órdenes de matar a los manifestantes. Algunos militares rechazaban dichas órdenes y eran disparados con armas cortas. Dos de ellos fueron asesinados frente a mí, por un teniente."7

Las deserciones y motines en el ejército se sucederán. Muchos soldados tirarán sus uniformes y si bien en los primeros momentos algunos tratarán de huir a Turquía, pronto comenzarán a unirse a sus hermanos de clase, arma en mano, iniciando un proceso de descomposición de uno de los aparatos represivos fundamentales del Estado. Muchos de los que hasta ese momento formaban los batallones de choque sanguinarios de la burguesía, giran sus armas apuntando a sus antiguos oficiales y demás representantes del Estado sirio, se identifican con sus hermanos de clase en lucha y se incorporan a la revuelta.

"Conmigo, hubo grupos que desertaron. No disponíamos nada más que de armas ligeras y minas. Pusimos trampas al Ejército sirio para retrasarlo y permitir a los civiles que huyeran y abandonaran la ciudad […] Nuestro plan por el momento es emprender una guerra de guerrillas."8

El rechazo de los soldados a reprimir siempre ha sido un salto de calidad en todo movimiento proletario. Para la burguesía supone el cuestionamiento de uno de sus pilares de dominación, con todo lo que eso conlleva; para el proletariado significa justo lo contrario. Hay confraternización, identificación de clase, unidad basada en intereses comunes, se percibe esa necesidad de organizarse juntos contra una sociedad en la que el proletariado es mera masa de trabajo destinada a reventar trabajando, morir en la miseria o ser mera carne de cañón en el frente.

Esta situación llevará a la burguesía en el poder a desconfiar cada vez más de sus soldados, incrementando el uso para la represión de cuerpos más fiables como la Guardia Republicana, la Cuarta División Armada y otros cuerpos y brigadas, especialmente la shabiha, cuerpo paramilitar fiel al gobierno.

Por otra parte se intentará liquidar a los desertores allí donde se puede antes de que se incorporen a la revuelta. En la provincia de Isle fueron masacrados casi un centenar de soldados que se habían negado a seguir las órdenes y emprendían la marcha decididos a unirse a la revuelta; en Treimse grupos paramilitares asaltaron casas de desertores asesinando a los que allí había y a sus familiares; en Al Rastan tanques y vehículos armados del ejército se lanzaron contra un numeroso grupo de desertores que se habían negado a reprimir en esa ciudad; en Yisr al-Shagur 120 personas, en su mayoría desertores fueron masacrados... y así una larga serie de episodios de represión que lejos de frenar la descomposición del ejército, provocará que el movimiento de deserción se organice y arme, junto a los otros proletarios alzados contra el poder burgués.

Al mismo tiempo que el movimiento de deserción de los soldados avanza y se generaliza, nuestra clase generará estructuras masivas desde las que organizar su lucha. Es así como emerge y se desarrolla un extenso y complejo proceso asociacionista del proletariado en el que las denominadas tansiqyat son las estructuras más importantes. Se trata de comités locales de coordinación que se estructuran en villas, barrios y ciudades. Se formarán centenares de ellos asumiendo un papel fundamental como forma de organización del proletariado. En el seno de estos organismos se prepararán manifestaciones y acciones, se organizará la autodefensa, se discutirán aspectos del movimiento, circularán datos de represores, se lanzarán consignas... Sin duda la experiencia de los shoras en Irak en el 91, transmitida entre otras formas por refugiados provenientes de ese país, tuvo gran influencia en estas estructuraciones.9

A medida que se desarrollan los acontecimientos surgirán más necesidades que estos comités intentarán asumir. Serán los principales impulsores en la creación de centros sanitarios clandestinos, de redes de abastecimiento de alimentos y alojamientos, en el ocultamiento de proletarios perseguidos, o en la detección de colaboradores y soplones.

Sin embargo, pese al salto de calidad que suponen todas estas estructuras de clase, toda esa descomposición del ejército, pese a las desestabilización social que se expande con el cuestionamiento de toda una gran cantidad de aspectos de la sociedad mercantil y la desestabilización creciente del poder burgués, es decir, pese a la irrupción de la insurrección proletaria, esto no es ni mucho menos suficiente sin una clara dirección revolucionaria 10 y un contexto mundial favorable, sin una perspectiva de autonomía de clase, fundada en la delimitación con todas las expresiones del enemigo (especialmente con todas las alternativas de "oposición" burguesa). Las características generales de las luchas en la época que vivimos, que hemos analizado en algunos de nuestros materiales,11 siguen obstaculizando y pesando en el proceso de autonomización, en el proceso de constitución del sujeto revolucionario. Las debilidades que arrastra aún nuestra clase a nivel mundial son tan brutales que facilitan que tal o cual fracción de la burguesía puedan canalizar el descontento y la actividad de nuestra clase en su favor. Toda una serie de ideologías y prácticas como el el democratismo, la religión, el frentismo... se infiltrarán y debilitarán las diferentes estructuras del proletariado.

Por consiguiente, las estructuras emanadas de la lucha como los comités locales o las milicias armadas, arrastrarán terribles contradicciones que son el reflejo del estado actual del proletariado. En ese sentido no es de extrañar el alto nivel de heterogeneidad existente entre los diversos comités desde el primer momento, lo que conlleva incluso a que coexistan varios en la misma localidad y al mismo tiempo, llegando no sólo a superponerse sino a contraponerse en cuanto a objetivos, prácticas, tareas y posiciones. Habrá comités donde dominen posiciones e ideologías burguesas que, lejos de responder a las necesidades de nuestra clase, serán vehículos organizativos para el encuadramiento de proletarios. Por lo que no es de extrañar que estos últimos sean los más promocionados y conocidos en todo el mundo gracias a los medios de información del capital. En la ciudad de Homs, por ejemplo, durante los primeros enfrentamientos, coexistieron por lo menos tres comités locales: uno que asumió la defensa armada contra la represión, así como la distribución de víveres y organización de otros servicios básicos, otro que organizó manifestaciones, y otro que se colocó en un terreno claramente burgués al reivindicar la defensa de los derechos "humanos", de las libertades democráticas, la "no-violencia" y centrarse en denunciar "la violación de estos derechos y libertades ante la comunidad internacional".12

La propia dinámica de la mayoría de los comités, enclavados en una perspectiva local, de barrio o como mucho de ciudad, arrastrará en poco tiempo a muchos de ellos a la simple gestión y administración de la miseria local en plena guerra, lo que, como veremos más adelante, facilitará su posterior encuadramiento como un simple órgano de gestión al interior del capital.

Todos estos aspectos harán que muy pronto la confrontación de clases se vea modificada. El factor decisivo de esta transformación va a ser el desplazamiento del eje de la lucha del proletariado: la lucha por imponer las necesidades de clase va dejando su sitio a una lucha cuya meta exclusiva es derribar a al-Assad. La confrontación de clases entre la burguesía y el proletariado deja así su lugar a un frente interburgués anti al-Assad. El proletariado acabará luchando en barricadas que no son las suyas, terminará defendiendo proyectos e intereses que responden no a sus necesidades vitales, sino a las del capital, todo porque acaba por aceptar que todos los males se encuentran en un administrador burgués que hay que derribar y no en la totalidad de las relaciones sociales.

Por lo tanto a pesar de la rápida formación de comités y la creación de milicias formadas por desertores y voluntarios armados con el fruto de los asaltos a las comisarías y cuarteles, en general el desconcierto estratégico ocupará el primer plano.

Efectivamente, los proletarios se lanzan a la calle para defender sus condiciones, responden a la represión, desestructuran parte del ejército, se organizan y se arman. Pero es importante destacar la debilidad programática de las estructuras de nuestra clase y la enorme desorientación en la que se encontrarán, incluso los sectores que se presentan más combativos sobre el terreno, lo que facilitará arrastrar a los proletarios a una lucha exclusiva contra el régimen de Assad, como si el problema fuera simplemente un gobierno en particular, un administrador en concreto. Es normal que el proletariado en su lucha se enfrente contra los represores directos que en ese momento tiene en frente, pero sin la perspectiva revolucionaria, limitando todos los males a esos gestores y sin romper con las diversas manifestaciones de nuestro enemigo, la oposición burguesa tiene el camino despejado para presentar una falsa comunidad de intereses entre los que luchan y las alternativas burguesas.

La falta de militantes y combatientes que impulsen una perspectiva que rompa con lo local, que actúen por la coordinación y centralización de las estructuras proletarias, que se enfrente a las ideologías y fuerzas del enemigo, que cristalicen la alternativa revolucionaria, provocará que la oposición burguesa vaya adquiriendo mayor protagonismo tomando la dirección del movimiento. La burguesía irá ganando terreno, transformando así el enfrentamiento en una lucha entre poderes burgueses. Pero veamos cómo nuestro enemigo de clase logró imponer este nuevo escenario para destruir la sublevación proletaria en ese país tan importante del capitalismo mundial.13

 

3. Encuadramiento del proletariado

La burguesía internacional debió maniobrar rápidamente sobre el terreno cuando comprobó que la represión a través del ejército y las concesiones cedidas por el gobierno, no sólo eran incapaces de frenar al movimiento en ese país, sino que descomponía al propio ejército, y la situación adquiría carácter insurreccional en toda la región, haciendo tambalearse al gobierno de Bashar al-Assad.

Respetando las alianzas y pujas del mercado mundial, así como el reparto de tareas en la represión y encuadramiento del proletariado, la burguesía actuará en dos frentes. Estados como China, Rusia e Irán auxiliarán al gobierno de Assad, otros como EE.UU, Turquía, Francia, Qatar o Arabia Saudí verán con buenos ojos abanderar una oposición burguesa para relevar a ese gobierno. El primer objetivo evidente de la burguesía, independientemente del lado que ocupa cada fracción en el juego interburgués, es el aplastamiento de la lucha del proletariado iniciada en marzo de 2011. Se trata de neutralizar la lucha, aislarla nacionalmente, repolarizar el conflicto, sacar a nuestra clase de la pelea por sus necesidades y llevarlo a matarse por intereses ajenos, convertirlo en carne de cañón en peleas de mercaderes, exterminar toda resistencia y consolidar unos frentes burgueses firmes. Ese siempre es el objetivo allí donde las contradicciones de clase alcanzan tal intensidad que exigen una solución inmediata. Los intereses particulares de cada fracción quedan siempre en un segundo plano cuando de lo que se trata es de imponer el orden en una región. Sólo cuando el orden empieza a vislumbrarse y el proletariado ha sido liquidado y encuadrado puede pasar a un primer plano la pelea entre esferas de capital.

Queremos hacer una pequeña parada para explicar esta cuestión que sigue siendo tan mal entendida, incluso entre compañeros de nuestra comunidad de lucha que comparten con nosotros tanto la mayoría de la posiciones sobre la revolución, como la asunción de tareas que la misma exige. Todo análisis de clase tiene que partir de la contraposición entre las dos clases antagónicas que coexisten bajo el capital, y nuestros materiales siempre parten de ese eje. Las contradicciones interburguesas son secundarias y siempre están subordinadas a esa contradicción fundamental entre las clases. Esa es la dinámica de esta sociedad. Por eso en nuestros análisis siempre centramos nuestros esfuerzos a un nivel de abstracción que parta de la contraposición entre los intereses generales del capital -y no de cada fracción- y los del comunismo. Evidentemente eso no quiere decir que no sea importante profundizar en las contradicciones interburguesas, teniendo siempre como referencia la contradicción fundamental proletariado-burguesía.

Nuestra metodología siempre es contraria a esos análisis de la realidad que parten de las contradicciones interburguesas, pues no hacen más que analizar lo superficial, lo que se ve, lo que se palpa y no comprende que esas mismas contradicciones vienen determinadas por la contraposición fundamental entre el proletariado y la burguesía. Lo importante y necesario, para nosotros proletarios, siempre es partir del análisis de las fuerzas que tienden a la revolución y las que tienden a la contrarrevolución. Clarificar los dos campos enfrentados pese al telón ideológico que busca ocultarlo. El análisis de las fracciones de nuestro enemigo sólo nos interesa en tanto que análisis de las formas del capital de negarnos, de liquidar la fuerza que tiende a la revolución, de llevarnos a falsas polarizaciones, de arrastrarnos a sus faldones. Sin embargo, todos esos análisis provenientes de ideólogos marxistas y demás especialistas de las contradicciones burguesas no hacen sino lo contrario, enredarnos en la telaraña interburguesa.

Siria es un auténtico rompecabezas irresoluble si se intenta explicar lo que sucede basándose exclusivamente en los intereses particulares de cada fracción de capital que actúa. Las piruetas que dan esos analistas para explicarnos la situación tienen mérito. No es fácil defender que Turquía además de ser uno de los Estados fundamentales que actúa en Siria junto a EE.UU, siendo la base de operaciones de la oposición burguesa a al-Assad, es también el país que facilita por su frontera la entrada del Estado Islámico, quien a su vez es enfrentado por EE.UU y la oposición burguesa (¡con Turquía!), dejando pasar también por su frontera a militantes del PDK (Partido Democrático del Kurdistan) venidos de Irak para ayudar al PYD de Siria (Partido de la Unión Democrática)14 a combatir a ese mismo Estado Islámico. No es fácil explicar tampoco que EE.UU y sus compinches tan pronto como dirigen la oposición burguesa contra al-Assad, empiezan a coquetear de nuevo con él. No es fácil explicar cómo EE.UU arma al que caracteriza como "eje del mal" en la región –Frente Al-Nusra (instancia de Al-Qaeda en Siria)- mediante el Ejército Libre Sirio, ni cómo asume gobierno junto al PYD -el nuevo amor de muchos libertarios- en Rojava mediante el Comité Supremo Kurdo, en el que recordemos que, por medio del Consejo Nacional Kurdo, el PDK de Barzani (brazo de EEUU) se reparte el poder con el PYD... Y si vamos una a una con las diversas expresiones de la burguesía veremos los mismos juegos. Es absurdo sostener que lo que les posiciona en uno u otro campo de la guerra imperialista son sólo sus intereses particulares. Por el contrario, esta gravitación entre uno y otro campo evidencia que no es su interés particular lo que orienta estos cambios, sino que hay otro factor. Para nosotros queda claro que todos los intereses particulares quedan subordinados al interés fundamental de salvar el orden capitalista y someter al proletariado.  15 Sólo desde este verdadero punto de partida podemos romper la telaraña interburguesa, podemos llegar a comprender la guerra imperialista, así como su afirmación en Siria bajo la masacre del proletariado. Y únicamente bajo la derrota del proletariado pueden ponerse en un primer plano las cuestiones secundarias.

El Ejército Libre Sirio (ELS) y

el Consejo Nacional Sirio (CNS)

La primera medida de la fracción en torno a EE.UU, que tendrá en Turquía su centro de operaciones, fue comenzar el relevo de las caras dirigentes locales e impulsar una oposición de recambio que pudiera controlar la revuelta. Altos cargos del ejército y de otras ramas de la burguesía nacional, vinculadas a la administración de Assad, deciden entonces abandonar sus cargos y en acuerdo con esa fracción de la burguesía internacional reconducir la situación alzando la bandera de una república parlamentaria. Se trata de encuadrar el movimiento en un frente anti-Assad con un mando único tanto a nivel militar como político. El Ejército Libre Sirio, ELS, en el plano militar y el Consejo Nacional Sirio, CNS, en el administrativo, jugarán la primera baza en este sentido.

En julio de 2011, frente a la fuerza expansiva de la revuelta y la creciente descomposición del ejército que impulsaba cada vez más a los soldados a desobedecer a los oficiales, a desertar, a girar las armas contra ellos, a unirse y organizarse en la revuelta; una serie de oficiales y altos cargos del ejército sirio, cuya cara más conocida es Riad al-Asad, hasta entonces coronel de la fuerza aérea del ejército, abandonan sus cargos para ponerse a las órdenes de la fracción entorno a EE.UU. Desde entonces centralizarán desde Turquía, con el apoyo financiero de Qatar y Arabia Saudí, una práctica social que consistirá en tratar de canalizar las deserciones y formar un ejército que bajo la dirección de esa fracción tumbe a Assad y consolide un gobierno de transición que garantice el mantenimiento del orden capitalista en la región.

Bajo esa óptica a finales de ese mismo mes se hace pública la creación del ELS y se llama a todos los grupos armados de la oposición a unirse a él. Todos los esfuerzos de ese organismo irán orientados a que las unidades armadas de proletarios y desertores, así como otros grupos armados burgueses (como el Movimiento de Oficiales Libres), se sometan a sus directrices.

"Nunca operamos por nosotros mismos, seguimos una estructura jerárquica que imparte órdenes desde Turquía"16

Tratará así de controlar todas las expresiones armadas, instalando cuadros de mando fieles a su dirección, especialmente por mediación de los Majlis Askeri (Consejos militares) que serán instancias provinciales del ELS que tratarán de encuadrar y canalizar a los batallones de desertores y expresiones armadas de cada localidad. Este proceso implicará la denuncia y liquidación, allí donde se den las condiciones para ello, de todo aquel que no se pliegue al programa interclasista de frente nacional anti-Assad del ELS: "No hay otro objetivo que la liberación de Siria de la tiranía del régimen de Bashar Al-Assad."17

A medida que pasan los meses el ELS irá extendiendo su dominio desde el norte de Siria. Movilizará sus combatientes, utilizará puestos de control en las localidades donde va adquiriendo fuerza, no sólo para controlar las fuerzas gubernamentales, sino para supervisar y someter a todo proletario armado a su control, incluyendo la marginación y represión de las pequeñas milicias que no aceptan sus directrices.18

Este proceso será facilitado tanto por la terrible falta de perspectivas de los combatientes proletarios que les arrastrará a sus faldas, como por las ventajas que le proporciona la financiación, armamento, asesoramiento y formación eficiente que recibirá de forma masiva este organismo por parte de oficiales y políticos de los Estados del Golfo, Turquía, Inglaterra, Francia, Estados Unidos, Israel... Contará además con bases de entrenamiento importantes ubicadas en Turquía.

Indisolublemente unido al desarrollo del programa militar de encuadramiento burgués, se busca consolidar una administración política eficiente que no sólo será la base de un hipotético y futuro gobierno provisional, sino que actuará como gobierno en todas las zonas controladas por el ELS. Se fundará con ese objetivo el Consejo Nacional Sirio, CNS, cuya oficina estará evidentemente al lado de la cúpula militar del ELS, en Turquía, agrupando a diversos partidos burgueses de la oposición y levantando la bandera del fin del régimen de Bashar al-Assad, el establecimiento de pluralidad política en el parlamento garantizado por elecciones, y todas las demás formalidades de esas expresiones particulares de la democracia.19

Para impulsar este proceso se crearán los Majlis thawar (consejos "revolucionarios") que serán estructuras provinciales que harán lo mismo que los Majlis Askeri del ELS pero en el plano administrativo, tratando de poner a los diversos tansiqyat (comités locales) bajo su dirección burguesa. Existirán otra serie de instancias de centralización de la burguesía que desarrollarán también este proceso de canalización como la Coordinadora de los Comités Locales, ligada igualmente al CNS y la Comisión General de la Revolución Siria dirigida y controlada como apuntábamos en una nota anterior por otros conocidos opositores burgueses.

Este proceso de liquidación de los comités locales no es un acto meramente exterior, sino que está ligado a la influencia de la ideología burguesa en el interior de esos mismos comités. Todas las debilidades y límites que contenían estos órganos desde el principio, y que hemos detallado anteriormente, serán la puerta de entrada de la contrarrevolución. Como en todas las experiencias históricas de lucha, incluso las más importantes, las estructuras masivas de las que se dota el proletariado (soviets, comités, consejos, shoras...) concentrarán en su propio seno la lucha de clases. Que esas estructuras se posicionen en la defensa de nuestros intereses no depende de la forma organizativa, sino del contenido, de la práctica real que desarrollen. Y esta práctica depende de la fuerza social que se imponga en su interior. O se imponen las necesidades del proletariado, o se imponen las ideologías y fuerzas de la contrarrevolución. Y es evidente que a medida que la correlación de fuerzas en Siria bascula en favor de la burguesía, que el desplazamiento del eje de la lucha se consolida fuera de la confrontación de clases, y el proletariado es canalizado, esos comités se ven abocados a reflejar ese desplazamiento y a negarse como órganos de clase, transformándose en instrumentos de la burguesía que dependiendo de la coyuntura local y las necesidades de la misma cumplirán funciones diferentes. En algunos sitios los comités prácticamente desaparecerán asumiendo un papel totalmente marginal, funcionando como meras ONG, pero en otros asumirán una función primordial siendo la base para asumir un gobierno local, la administración de la localidad o la realización de servicios sociales básicos y asistencialismo.

Por consiguiente el proceso de liquidación del proletariado va indisolublemente ligado a la canalización de las organizaciones masivas en las que éste había organizado su lucha, así como su sometimiento a las directrices de la oposición burguesa. El poder burgués se recompondrá de esta forma del golpe sufrido por la revuelta.20

El desarrollo de los acontecimientos llevará a pensar en ese momento a la fracción liderada por EE.UU que todo iría viento en popa. Por un lado se presiente que el gobierno de Bashar estaba por caer. Sublevado gran parte del territorio, carcomido su ejército, y con las experiencias de otros países del norte de África y Medio Oriente, desde estas esferas del capital están convencidos de que ese gobierno no durará mucho en el poder. El ELS avanza controlando y dominando cada vez más zonas desde el norte, ganado popularidad entre los combatientes, ganando para sí batallones y soldados desertores. El centro de Damasco y Alepo son los objetivos pendientes para la caída de al-Assad. El CNS se prepara para asumir el gobierno provisional. Al mismo tiempo, a mediados del 2012, la revuelta se encuentra estrangulada en las mayoría del país, el proletariado ha sido conducido a las trincheras de la guerra imperialista bajo la bandera Anti-Bashar y de la libertad. No será hasta llegado el año 2013 cuando el desarrollo de los acontecimientos va a poner en evidencia lo desacertadas de estas previsiones y los serios contratiempos que iba a tener la fracción en torno a EE.UU.



4. Cambio de escenario y auge del islamismo

A finales de 2012 comienzan a vislumbrarse cambios en la dinámica de los acontecimientos que no hacen sino confirmarse según avanza el 2013. Assad comenzará a recuperar terreno ante el repliegue del ELS. Sin embargo este nuevo escenario no respondía a cuestiones meramente militares, sino al desgaste en el papel de encuadramiento que durante todo el año 2012 habían sufrido el ELS y el CNS. La percepción de los proletarios de que le habían escamoteado su lucha y estaban siendo masacrados en un juego de poderes burgueses se había extendido. Desgraciadamente el proletariado fue incapaz de trazar una brecha contra todo esto y reemprender de nuevo su camino hacia la guerra de clases. La desconfianza hacia el ELS y el CNS no se tradujo en una ruptura de clase, en una tentativa de salir del cementerio de la guerra imperialista. En su lugar se fue extendiendo la desmoralización, con combatientes regresando a sus casas o intentando exiliarse, o la búsqueda de otras alternativas, pero siempre dentro de las redes interburguesas, como la incorporación al Frente Al-Nusra. En ese escenario, el islamismo comenzará a ganar terreno a la vez que el ELS y el CNS van perdiendo su influencia rápidamente. A mediados de 2013 se suspende gran parte de la financiación y del apoyo de la fracción en torno a EE.UU al comprobar el fracaso de este organismo.21

Es evidente que una de las contradicciones que marcará mortalmente al ELS es que es una herramienta de los intereses de EE.UU, Europa, Turquía, de las monarquías del petróleo, y por ello de igual modo afín a los intereses de Israel. Sobre el terreno irá quedando cada vez más evidente este papel con lo que ello implica. ¿Cómo se puede imponer la autoridad efectiva de esta organización en un entorno social plagado de proletarios refugiados, reprimidos o deportados por todos esos Estados hacia Siria, lugar donde Assad gestionaría su muerte lenta? La respuesta es evidente, a medida que va siendo más claro que el ELS es una herramienta de occidente, esa autoridad se presentará más inestable, explosionarán contradicciones y terminará por reventar.

Así se explica que desde el principio, para suplir las dificultades de control existentes en distintos lugares de Siria, se recurrió al reclutamiento de voluntarios llegados del Golfo Pérsico para luchar en las filas del Ejército Libre Sirio. Pero con el tiempo se fue reclutando, con el acicate de la miseria, elementos de cualquier lugar para reforzar las unidades interiores. Así se multiplicará la presencia de islamistas que en un principio estarán coaligados en distintos frentes del ELS.22

La llegada masiva de armas y voluntarios de otros países no supusieron al principio grandes contradicciones pese a que hubo algunas escaramuzas en algunos lugares. La afirmación de la guerra imperialista y la destrucción del proletariado como sujeto activo, hace que la fuerte combatividad de los islamistas encaje bien en ese escenario en el que lo importante es tumbar a Assad. Por otro lado, el furor en la destrucción y el aplastamiento de la vieja estructura represiva y de información ocultaba que nuevas redes de información y represión se estaban construyendo bajo sus escombros. Al mismo tiempo las ONG religiosas, sobre todo a través de la Fundación para los Derechos Humanos y las Libertades y la Ayuda Humanitaria (IHH) y los Hermanos Musulmanes (en Siria y Turquía), fueron creando infraestructuras de abastecimiento (distribuyendo alimentos, agua e incluso combustible) a la par que instalaban centros de información y adoctrinamiento (educación islámica a los niños y para adultos campos de entrenamiento con instrucción militar e islámica), tanto para refugiados como para los rebeldes dentro del país.

La caridad, las armas, así como la ayuda militar del ELS fueron el pilar fundamental para la infiltración islamista. Esto hay que dejarlo claro, el islamismo en Siria se impone gracias al ELS que con base en Turquía, expande a sus combatientes y canaliza la ayuda militar y de víveres a todos los frentes. El Ejercito Libre Sirio como estructura burguesa es la base logística inicial y fundamental. El gobierno turco islamista y los Hermanos Musulmanes del gobierno egipcio son al mismo tiempo los más acérrimos valedores del ELS y los agentes más activos en la islamización de la rebelión. Claro que su consolidación sólo viene avalada por su poder de encuadramiento ante el desgastado ELS. Será a finales del 2013 cuando el Frente Islámico de Liberación se autonomiza formalmente del ELS para evitar contagiarse de su hundimiento creando el Frente Islámico. Junto al Frente Islámico irá ganando protagonismo otra fracción islámica armada con la que colaborará el ELS: Jabhat Al-Nusra, vinculada a Al-Qaeda.

En consecuencia, más allá de las contradicciones burguesas, la razón de la decadencia del ELS y su sustitución por las fuerzas islamistas hay que buscarla en las necesidades de control del proletariado. A medida que el ELS va desgastándose al quedar en evidencia su función de herramienta de occidente, la fracción entorno a EE.UU irá permitiendo que las milicias islámicas asuman más importancia para controlar el terreno. Los Frentes Islámicos o agrupaciones islámicas a través de su ideología materializan un factor de homogenizacion, de cohesión militar, control ideológico y de disciplina que no consiguen otros grupos y que son bienvenidos por esos sectores del capital.

El objetivo prioritario del ELS era controlar al proletariado y conducirlo a la guerra interburguesa. Es evidente que fueron las propias estrategias represivas, de encuadramiento y de política interna dentro de Siria las que obligaron al ELS (es decir a la fracción entorno a EE.UU) a promocionar a los que iban a sustituirle. Pero los cambios acontecidos a lo largo del 2012-2013 en la estrategia de represión internacional en el mundo árabe, así como las variaciones de fuerza entre los bloques burgueses enfrentados, precipitaron la crisis ya abierta en el ELS y el CNS por su desgaste. La incapacidad que mostraron los Hermanos Musulmanes de Egipto para reprimir y canalizar al proletariado en ese país implicó su sustitución por un gobierno militar. Esto debilitó a la organización internacional de los Hermanos Musulmanes y creó una crisis en la coalición burguesa anti-Assad en la que los Hermanos Musulmanes ocupaban una importante posición. Las contradicciones interburguesas se agudizaron. El Estado turco, aliado de los Hermanos Musulmanes quedó en una posición incómoda con su caída y aceleró desde entonces el proceso de islamización de los "rebeldes". Pero por encima de todo, lo que estaba claro para la fracción entorno a EE.UU es que llegados a ese punto el ELS y el CNS estaban sentenciados y había que relevarlos.

A lo largo del 2013 las deserciones desangrarán al ELS, a su vez el CNS se había convertido en un reducido órgano burocrático que tomaba decisiones acerca de un brazo armado, el ELS, que iba perdiendo todas las zonas importantes que había llegado a controlar y se encontraba cada vez más debilitado. Se intentó darle una capa de barniz a esas organizaciones con algunas reestructuraciones. Se destituyó a la cúpula del ELS y a numerosos comandantes acusándolos de desviar fondos económicos de guerra o por incapacidad,23 se incorporaron nuevos miembros al CNS... Pero el destino de estos organismos estaba escrito, el ELS irá perdiendo terreno y quedará como fuerza secundaria en Siria, al CNS se le dejará incorporarse al nuevo órgano que pasará a ser el centralizador de toda la oposición burguesa, la Coalición Nacional para las Fuerzas de la Oposición y la Revolución Siria, CNFORS.

La contrarrevolución, como podemos observar en toda la historia de la lucha de clases, se vale de múltiples agentes de lo más variados. Y no son precisamente las fracciones que reivindican abiertamente la contrarrevolución y el aplastamiento del proletariado las más peligrosas. Sino justamente las que desarrollan su acción contrarrevolucionaria tras la bandera de la revolución, tras la defensa del movimiento. Como el gobierno de la Comuna en París en 1871, o el partido bolchevique en el proceso insurreccional en Rusia 1917-1921, o el partido socialdemócrata en la insurrección en Alemania en 1918, o el Frente Popular y especialmente sus apoyos críticos, la CNT y el POUM en España 1936-1937, por citar algunos de los episodios más conocidos del pasado. En el caso sirio la contrarrevolución ejercida desde el lado opositor será fundamental para, junto con el gobierno de Assad, aplastar al proletariado. El ELS sirvió para contraorganizar, canalizar al proletariado hacia un frente interclasista, hacia una criminal coalición anti-Assad. Pero como hemos ido viendo, con el paso de los meses se fue desgastando y fue siendo impotente para controlar en la práctica a sus unidades cayendo en el desprestigio y poniendo en cuestión su función. Los islamistas ocuparían su lugar, para terminar de imponer los mandatos de la contrarrevolución, desarmar al proletariado, exterminarlo si fuera necesario y preparar el camino para la reestructuración de las necesidades criminales del mercado mundial.

En consecuencia, en la coyuntura actual en Siria, como en gran parte de Oriente Medio, las fuerzas islamistas van mostrándose como las más aptas para dirigir ese proceso y controlar (encuadrándolo, liquidándolo) al proletariado. Su discurso anti-occidente, su asistencialismo y toda la red de propaganda que impulsan les aporta una gran fuerza material en este sentido. No es otra la razón del auge del islamismo en todo el mundo y la polarización que crean.24

La irrupción posterior de las fuerzas del Estado Islámico en Siria va en ese sentido. Comenzó a desplegar sus tanques desde la frontera con Turquía (más adelante los desplegaría desde Irak) impulsado por ese país y algunos Estados del Golfo pérsico, controlando áreas del norte de Siria. Incluso el ELS favoreció la información necesaria al Estado Islámico para atacar zonas de sus frentes díscolos y eso causó miles de desaparecidos, aldeas quemadas y requisas brutales de cosechas y ganado. Lo sucedido en las aldeas de Jabal al-Akrad a mediados del 2013 en una operación conjunta de el Estado Islámico, el Frente Al-Nusra, apoyada y asesorada por lo que quedaba del ELS es sólo uno de los muchos ejemplos en ese sentido. Doce aldeas de esa localidad fueron arrasadas con centenares de víctimas y desaparecidos, los bosques de su entorno incendiados y las cosechas destruidas.25

Otro ejemplo en ese sentido se produjo en la provincia de al-Raggah, actual epicentro del Estado Islámico, donde el ELS tenía serios problemas de controlar a los proletarios armados, algunos enrolados en sus filas. A finales de 2013 el ELS declaró disueltas sus unidades de esa provincia y exigió que se le entregaran todas las armas. La tentativa de desarme fue respondida con un desafío a que los desarmaran a sangre y fuego. El ELS impotente para reprimirlos filtró de forma burocrática a través de Turquía informes al Estado Islámico sobre las localidades rurales y barrios que servían de refugio, sostén logístico o lugares donde vivían los familiares de los combatientes que durante meses se enfrentaron a diferentes expresiones islamistas. Con esa información el Estado Islámico llevo a cabo, a lo largo de 2014, una ofensiva contrainsurgente destruyendo las bases civiles y el sostén material de los combatientes. Gran parte de esos combatientes se refugiarán en Kobane y la propia coyuntura les arrastrará a los brazos del PYD frenando su proceso de autonomización.26

Lo fundamental en todo este escenario es comprender que ante el estado de necrosis del proletariado, el desgaste de los antiguos órganos de encuadramiento como el ELS, lejos de impulsar la ruptura proletaria, pondrá al frente toda una telaraña de intereses interburgueses y polarizaciones que oscurecerán las verdaderas contradicciones en juego. El proletariado se mantendrá apartado del protagonismo como clase alternando su encuadramiento entre distintos uniformes burgueses, con el éxodo o el papel de espectador de su propia masacre. Lo que quedó claro en el desarrollo de los acontecimientos es que el ELS no podía seguir cumpliendo su función de canalización y que el prestigio de Al-Nusra crecía en el oeste, tanto con cada ataque a la frontera de Israel, como por el freno que suponía para el Estado Islámico y el combate que desplegaba contra las fuerzas de Assad.

Sin embargo, pese a todos estos cambios operados en el seno de la oposición burguesa con el objetivo de darle una nueva consistencia, la fracción de la burguesía internacional encabezada por EE.UU verá cada vez más difícil que esa oposición, con todas las contradicciones que han estallado, imponga el orden en la región. Hay sectores al interior de esa fracción que perciben que a la larga todo eso puede convertirse en una fuente de desestabilización que haga perder el control de la situación incluso con la amenaza latente de un nuevo 15 de marzo. Hay cada vez más posiciones que ante la fuerza renovada de Assad comienzan a ver con buenos ojos el mantenimiento en el poder de quien fue capaz de sostenerse en los peores momentos y restablecer sus deterioradas fuerzas. Los contactos y acuerdos que desde hace tiempo vienen estableciéndose con el gobierno de Assad desde estas esferas traslucen esta alternativa. Desde luego parece que hay acuerdo en no bombardear a Assad y reducir la ayuda a la oposición para no debilitar más sus fuerzas. Y no sería raro ver en un futuro a ese gendarme mundial atacando a sus antiguos aliados.



5. Bashar al-Assad, de su inminente caída a su fortalecimiento

Como decíamos al principio, siguiendo la estela en el reparto internacional de las tareas y del mercado mundial, sectores de la burguesía internacional apoyarán al partido Bass y su familia presidencial desde el comienzo de las protestas. Irán, Rusia, pese a que al principio del conflicto hizo ciertas concesiones a la oposición burguesa, y China, serán sus principales valedores. Miles de soldados iraníes, junto con miembros de tropas de élite de Hezbollah llegaron para defender las ciudades estratégicas en 2012 y grandes dotaciones de armamento fluyeron desde Rusia. Pero este apoyo internacional no es ni mucho menos lo decisivo en el mantenimiento y fortalecimiento de Assad como todos nos quieren hacer creer.

Lo decisivo es precisamente el proceso de transformación de la sublevación proletaria iniciada el 15 de marzo de 2011 en guerra imperialista. Es dentro de ese proceso donde se va a fortalecer el gobierno de Bashar Al-Assad. Lo que parecía una inminente caída ante el debilitamiento de todas sus fuerzas fue tornándose en su contrario. La fuerza del proletariado que había encasquillado las armas de los cuerpos represivos sirios, que había llevado la contestación a todo el país y cercaba el centro de la capital, empezó a decaer al mismo tiempo que la guerra de clases iba transformándose en guerra imperialista. Así, a medida que avanza esta transformación, el "campo rebelde" va recibiendo armas de fuerzas internacionales de la burguesía. Evidentemente, esas armas van a sectores controlados por esa burguesía y cada vez se desarma más a los "incontrolados" como en Alepo, especialmente en Ashrafiyeh y Sheikh Maksud, donde en el 2012 hay fuertes enfrentamientos con proletarios que se resisten al encuadramiento del ELS. A la par que esos sectores burgueses estructuran el aspecto militar y administrativo, se va liquidando y/o encuadrando las estructuras organizativas de las que se había dotado el proletariado.27 Con el aumento de la financiación internacional de la "zona rebelde", va creciendo la fuerza de las fracciones burguesas frente a las expresiones proletarias. Y todo eso se va a desarrollar hasta decantar la situación en un dominio casi total de la burguesía en detrimento del proletariado.

Pero ese proceso de afirmación de la guerra imperialista no se hace sin debilitar al mismo tiempo la "zona rebelde". La imposición de las trincheras burguesas tendrán un coste. Pese a que se consigue arrastrar a los proletarios a esas trincheras de nuestro enemigo de clase, la combatividad y participación del proletariado no será la misma. Así, a medida que el proletariado va hundiéndose en la masacre imperialista y percibe que se le escapaban de las manos las riendas de su propio movimiento, que toda una cúpula de antiguos oficiales y altos cargos del ejército -los mismos que planificaban y organizaban su masacre en tiempos recientes- se ponen al frente de la lucha enarbolando la bandera de la libertad; cuando asiste a todos los tejemanejes que esos dirigentes hacían con esos Estados que siempre le reprimieron y masacraron; cuando vive en su propia piel la vida y la libertad de las zonas liberadas, caracterizada también por el terror burgués, se presente islamista o laico... En definitiva, cuando comienza a comprender aunque sea primariamente su papel como mera carne de cañón en un conflicto entre bandos burgueses, y ante la incapacidad general que manifiesta para darle la vuelta a la situación, de darle otro impulso de clase a los acontecimientos, se extiende, como hemos expuesto más arriba, la desmoralización, la deserción en las filas del ELS, el éxodo masivo...

"Ya no queda nada de aquello por lo que salimos a la calle[...] No hemos recolectado los frutos que hemos sembrado y, además, seguimos muriendo. Ya no creo en la revolución. Hemos perdido y hay que asumirlo. Me marcho de Siria para no volver nunca más[...] La gente sabe que la revolución se acabó"28

Es cierto que hay sectores y lugares, donde el proletariado consigue darle cierta impulso, incluso armado, a su rechazo a esta oposición burguesa pero sin perspectiva y apresado en última instancia por otros lazos burgueses, e incluso llegando a percibir como un mal menor el antiguo régimen de al-Assad. La región conocida como Rojava será una de las zonas donde el proletariado desmarcándose de esa oposición burguesa trate de defender sus intereses de clase, sin embargo acabará acorralado en el nacionalismo kurdo y la gestión comunalista.29

Encontramos aquí, en todo este proceso de afirmación de la guerra imperialista, el factor determinante que explica el mantenimiento de Assad en el poder. Es significativo que gracias a la ideología del mal menor, a las insoportables condiciones que despliega la guerra imperialista y una mejor gestión de la miseria que la de la oposición burguesa, el gobierno fue recuperando cierto crédito entre sectores de la población y reestructurando su ejército con la ayuda esencial de fuerzas paramilitares. Es evidente además que el gobierno se aprovecha y canaliza a los proletarios que defienden sus casas, su familia y su pellejo frente a las hordas islámicas rebeldes como en Al-Qusayr, punto de inflexión del avance de la oposición burguesa.

Lo que pone de manifiesto todo esto es que la liquidación del proletariado fue tan brutal según fue avanzando el 2012 que la oscilación entre uno u otro campo burgués no puede sorprendernos, pues no hace más que demostrar la similitud de ambos bandos, el terror impuesto, la ausencia total de la alternativa clasista y la desorientación y profunda fosa que cava nuestra clase.



6. La lucha en Rojava

Mucha tinta se ha vertido en los últimos meses sobre lo que acontece en la región de Rojava, ya sea desde medios burgueses como desde todo tipo de voceros socialdemócratas (libertarios incluidos). Todos unidos en santa alianza para espolear, jalear y bendecir esa "auténtica revolución" acontecida en el Kurdistán sirio. Pese a que no se les puede tomar muy en serio en sus afirmaciones, tampoco podemos olvidar que cumplen una función nada despreciable en el mantenimiento del orden capitalista.

A nosotros no nos sorprende que algunos libertarios, marxistas-leninistas, troskistas, maoístas, liberales... se den la mano para defender ese "paraíso" que está emergiendo en Rojava. Pues en el fondo están de acuerdo en lo esencial: para ellos la revolución no es una transformación social que suprime y supera desde la raíz las condiciones existentes, sino un conjunto de reformas, de cambios de gestión, de cambios en la participación o en los hábitos de vida, a aplicar sobre la corteza capitalista. Si polemizan en algo es ante todo en la forma en la que aplicar esas reformas: mediante una práctica politicista o una gestionista. 30 Rojava les da la oportunidad de darse la mano en una simbiosis nada nueva de estas prácticas de la contrarrevolución: el comunalismo.

Unidos en la mascarada sangrienta de la intervención imperialista en Rojava, en las declaraciones de amor a la política del PYD o del PKK31, y aderezado con la utilización exhaustiva de la mujer armada como elemento irrefutable de la revolución en marcha, esa amalgama de izquierdistas y de burgueses declarados saludan entusiasmados la "nueva sociedad" que ha nacido en esa región. Pero quien atraviesa el velo de las alucinaciones ideológicas que se alza para tapar la triste realidad terrenal, se encuentra con el mismo escenario desolador que se ha impuesto en todo el país: transformación de la guerra de clases en guerra imperialista.

No seremos nosotros los que neguemos la fuerza que manifestó el proletariado en Rojava, cristalizando como veremos un impulso de lucha más profundo que en otras zonas de Siria, sin embargo lo que reivindican los defensores de la "revolución" en Rojava es precisamente lo que ha enterrado esa magnífica fuerza que esbozó nuestra clase.

La adaptación capitalista a una situación dominada por la iniciativa del proletariado es una realidad histórica. Se acumulan experiencias del pasado en las que la burguesía muestra la flexibilidad y la capacidad que tiene para estabilizar una situación comprometida. Se trata en esos momentos de salvaguardar los aspectos fundamentales del capital adoptando nuevas formas que respondan a la situación y se presenten como revolucionarias. Pero todo acontece en el mundo de lo aparente, de la representación, del espectáculo. Bajo él sigue bombeando el corazón de la bestia capitalista y los elementos fundamentales que le dan vida: el trabajo asalariado, la mercancía, el plusvalor, el Estado... Rojava nos ofrece un ejemplo actual de este proceder.

La particularidad de esa región reside en que lo que fue haciéndose evidente para el resto del proletariado en Siria a medida que se desarrollaban los acontecimientos, para el proletariado en Rojava fue claro desde el principio: el ELS y el CNS eran aparatos burgueses de encuadramiento y liquidación de la lucha proletaria. Un área repleta de proletarios de origen kurdo y de refugiados provenientes de Turquía, que llevan décadas sufriendo la represión del Estado de ese país, no podía más que llegar rápidamente a esa conclusión comprobando que la base de operaciones y las directrices partían de Turquía.

Desde el principio eso supuso un polo de inestabilidad, así como de centralización de proletarios en ruptura no sólo con el ELS, sino también con sus relevos (Frente Islámico, Al-Nusra). Los constantes enfrentamientos que se sucederán entre esos proletarios y todas esas fuerzas del capital responderán a la necesidad de la oposición burguesa de someter a esa región y la consiguiente resistencia del proletariado.

Sin embargo, la fuerza que contenía esa ruptura y el potencial que esbozaba en todo el país será minimizado por sus propios límites. Incapaz de deshacerse de la ideología de la liberación nacional en su modalidad comunalista, el proletariado en Rojava fue guiado por el PYD hacia un callejón sin salida. La amenaza que se cernía sobre el poder burgués se fue así disolviendo y éste sólo tuvo que adaptarse temporalmente a una situación que sólo podía evolucionar favorablemente para él. El Estado kurdo en Siria se desarrollará oculto bajo la cortina de la "liberación" de Rojava de las manos de Assad y de la oposición burguesa, chorreando democracia por los cuatro costados, propagando el gestionismo, y evidentemente consolidando la guerra imperialista. Pero por encima de todo reconduciendo al proletariado a su papel de carne de cañón y de explotación.

El PYD como arma

de neutralización de la burguesía

ante la lucha proletaria

A principios de 2011, la revuelta dentro de Siria adquirió una especial virulencia entre el proletariado de origen kurdo y las zonas donde este sector de nuestra clase tiene peso, especialmente el Kurdistán Sirio (Rojava). Hay que subrayar que se trata de una zona y un proletariado con una rica tradición de lucha que va más allá de las organizaciones leninistas guerrilleristas que tratan de canalizarlo.32 Contra la amenaza que eso supone, desde 1998 la burguesía internacional recrudeció la represión contra ellos a través del Estado Sirio.

Con la eclosión de la revuelta en marzo de 2011, el proletariado de origen kurdo se caracterizará precisamente por la claridad de las consignas que alza en las manifestaciones, que escribe en las paredes, pancartas o que expresa con la acción directa. "No queremos la ciudadanía, queremos el fin de la miseria" será una de las consignas que resuenen con fuerza. El proletariado expresaba que no luchaba para adquirir derechos democráticos por medio de la ciudadanía siria, sino que luchaba para poder vivir, para imponer sus necesidades humanas a las necesidades de la economía.

Las manifestaciones, disturbios y expropiaciones serán reprimidas como en todo el país en la medida de las posibilidades del régimen, que recordemos estaba en plena descomposición en los primeros meses. Las deserciones masivas en el ejército se convirtieron en deserciones endémicas entre los reclutas de origen kurdo. Muchos fueron fusilados al momento, otros capturados y torturados, muchos otros se escondieron y lucharon. Pero para mediados de 2012 la mayoría de barrios y localidades del norte del país de mayoría kurda, estaban totalmente fuera de control. El proletariado utilizó redes de contrabando de armas a través de Irak y la solidaridad de sus hermanos de clase en Turquía para conseguir armas ligeras y municiones, aparte de sus propios arsenales ocultos, haciéndose fuerte en sus territorios. El Estado sirio recurrirá a bombardeos y a incursiones del ejército sin poder imponer el orden.

En todo este contexto hay que dejar claro el papel del PYD, partido separado sólo formalmente del PKK en el 2003 por motivos tácticos, pero que asume el mismo programa y que tiene una gran influencia en el proletariado de la región del Kurdistán Sirio. Esta influencia y encuadramiento del proletariado viene avalada por el prestigio que le otorga el guerrillerismo del PKK desde 1984 en la guerra contra Turquía. Si a ello sumamos los fuertes vínculos que tiene esa organización en otras regiones del Kurdistán, se comprende la capacidad de encuadramiento que alcanza, lo que la coloca como única organización burguesa que puede controlar esa situación desde el interior.

Precisamente esta capacidad de encuadramiento del PYD ha sido utilizada históricamente por el Estado sirio para mantener estable la zona. En el pasado el PKK mantuvo una connivencia con ese Estado para mantener el orden entre los refugiados que venían de Turquía. Se enfrentaba a la Turquía de la OTAN, aliada de EEUU, y favorecía el orden en Siria, aliada de Rusia. Aunque posteriormente el desarrollo de los acontecimientos llevó a que esa relación se rompiera, la necesidad vuelve a juntar nuevamente a los viejos conocidos. Fue así como el gobierno presidido por la familia Assad hizo un acuerdo tácito con el PYD y decidió replegarse de zonas que podrían ser controladas por estos viejos aliados. El Estado sirio, desbordado por la revuelta en todo el país, percibió como un mal menor ceder a esta organización el control del territorio para intentar mantener cierto orden en la región.

En todo el proceso de encuadramiento, el PKK y el PYD supieron desde hace tiempo darle un cambio al viejo y desgastado marxismo-leninismo sustituyéndolo por otra religión ideológica denominada confederalismo democrático. A eso le añadió un puñado de feminismo y otro de ecologismo. La "conversión" atrajo a nuevos correligionarios, y cierto apoyo internacional, especialmente del ámbito libertario, que asombrados por cómo el mesías Öcalan había sido concienciado finalmente por las ideas "anarquistas" (sic!), por su contraposición al Estado (sic!) se posaron ante él.

Pero no debe confundirse este giro oportunista, pese al cuestionamiento que se nos vende a nivel ideológico del Estado nacional, con el abandono del objetivo de todo movimiento de liberación nacional, simplemente se le ha despojado del peso leninista. En realidad el programa de este partido ha dado un giro oportunista del leninismo al comunalismo, basado en un municipalismo libertario y en gestionismo económico y social. Pese a que sigue siendo un claro programa socialdemócrata, esa ideología se ha podido presentar como "revolucionaria", como "anticapitalista", como "antiestatal" y es impulsada en todo el Kurdistán en contraposición al programa abiertamente burgués del partido de la casa Barzani en Irak. La fraseología de este municipalismo libertario que quiere presentarse con aspecto moderno, en el fondo es el viejo comunalismo municipal, como el que sepultó a la comuna de París. 33 Es la gestión local de la vida económica capitalista tal como lo reivindicaban los viejos programas de la socialdemocracia alemana del siglo XIX. Pero expongamos brevemente cómo se cristalizó todo este programa de la contrarrevolución.

En julio de 2012, como parte del acuerdo tácito entre el PYD y el Estado sirio, comienza el repliegue de las fuerzas del Estado de los barrios del norte de la ciudad de Hasaka, de algunas comarcas en esa provincia, de algunas villas y pueblos especialmente difíciles de pacificar, de la misma forma que se retira de los alrededores de Kobane. El proletariado aprovechó y asaltó algunas comisarías que estaban controladas por el Estado sirio expandiendo así su dominio por el territorio, tomando las tierras que necesitó y defendiendo las que tenía en su mano. La retirada de las fuerzas del Estado sirio será progresiva y en algunos casos parcial, así que las zonas que va tomando el proletariado se presentan como pequeñas o grandes manchas de aceite que se van expandiendo sobre el territorio.34

Algunos sectores de la burguesía siguieron intentando encuadrar a esos proletarios en la oposición burguesa. Por un lado, los intentos del ELS de canalizar ese proceso fracasaron. El proletariado expulsó por las armas a los comandantes de ese organismo venidos de Turquía. Por otro lado, a través del Congreso Nacional Kurdo se pretendió negociar las condiciones de adhesión al "futuro régimen", al CNS, pero también fracasaron. Era difícil hacer tragar al proletariado en Rojava lo que se le ofrecía por parte de toda esa oposición burguesa, pues les reservaban los mismos "privilegios" que Assad pero bajo el espectáculo electoral.

La pregunta fundamental a la que se llega inmediatamente es qué hace el proletariado en los territorios que quedan en sus manos. ¿Los utiliza como un bastión para impulsar la ruptura y la lucha en toda Siria, en Turquía, Kurdistán iraquí y el resto del mundo? ¿Pone en marcha sobre el territorio tomado medidas revolucionarias? Por las condiciones históricas en las que se encuentra el proletariado mundial, que desconoce su propio programa de la revolución, y por el desarrollo particular del proletariado en Rojava, donde la ideología de liberación nacional combinada con el comunalismo ha ido imponiéndose en nuestra clase, el proletariado se verá abocado a someterse al programa del PYD confiando que así abría el camino de su emancipación. Pero será precisamente de esa forma como lo cierre, no sólo para él, sino para el resto del proletariado que lucha en Siria, ya que un avance del proletariado en Rojava podría haber supuesto un nuevo impulso para regresar al terreno de clase y desestabilizar los frentes de la guerra imperialista. Guiado por el PYD el proletariado se sumergirá en una carnicería para defender un territorio que ya no le pertenece y donde se desarrolla la vida capitalista pero bajo formas adaptadas a la situación.

Queremos dejar claro que al comienzo de los acontecimientos, el proletariado con su poderoso instinto de clase pasa con su práctica por encima del PYD, pero muchos combatientes proletarios pertenecen o se reivindican de dicha organización, lo que proporcionará a este partido los medios necesarios para hacerse rápidamente con el control de la situación. En esos inicios, el PYD, aunque con una fuerte presencia, no es capaz de controlar el desarrollo de los acontecimientos, salvo en Kobane, donde con el paso de los días y el refuerzo que le aporta la presencia de guerrilleros del PKK se hará con la dirección de la situación. Pero surgirá un acontecimiento que acelerará el dominio del PYD sobre la zona: la irrupción de los voluntarios islamistas del ELS (Ejercito Libre Sirio) que buscan abrir una brecha en Rojava para que los suministros llegados desde Turquía y los nuevos combatientes puedan entrar con normalidad por toda la frontera kurda sin la resistencia que venían teniendo en esa región. Para el ELS suponía un grave problema no controlar esa zona estratégica, pero al mismo tiempo conllevaba un alto riesgo llevar a sus soldados a luchar contra sus vecinos insurrectos. Pero para esas fechas el proceso de islamización estaba en marcha y esa organización disponía de una fuente inagotable de combatientes extranjeros de esa ideología. Será precisamente en esa confrontación donde el PYD se alzará con el control de la situación a medida que se afirma la polarización islamismo-antiislamismo. 35

La unificación de las milicias, la necesidad de un mando único para hacer frente al ELS-islamista, es un elemento que permite al PYD hacer valer su dilatada experiencia y su capacidad organizativa. La consolidación de las milicias YPG/YPJ (Unidades de Protección del Pueblo/ Unidades Femeninas de Protección) como un ejército unificado permite al PYD controlar directamente los puestos de responsabilidad en la línea de mando de campo y de dirección. De esa forma la influencia y el dominio de esa organización se extenderá. Con el ataque del Estado Islámico a Kobane, este proceso de afirmación de la guerra imperialista se consolidará fortaleciendo la posición del PYD.36

 

¿Revolución en Rojava?

Es en todo este proceso de encuadramiento que el programa comunalista del PYD se va imponiendo. Como en la época de la Comuna de París la función histórica del comunalismo, como manifestación del gestionismo, es conducir a las fuerzas del proletariado hacia lo que no es verdaderamente importante o mejor dicho desviarlos de lo crucial del proceso revolucionario, hacer que los propios proletarios participen en la gestión de su propia explotación y entretenerlos en aspectos secundarios. El municipalismo, la gestión de pequeñas unidades de capital, la liquidación y explotación del proletariado diluido en el pueblo... Las tareas inevitables para el desarrollo de la lucha revolucionaria son eludidas y los proletarios acaban atados a ese movimiento de reforma del capital. Evidentemente es un programa para ocasiones excepcionales, de fuerte crisis social donde la burguesía tiene dificultades para mantener su dominio y se ve obligada a esconder sus pilares bajo diversas formas. La verdadera democracia, la democracia "radical", es la bandera por excelencia de esta ideología. El comunalismo reivindica la liberación de las comunas de la tutela del Estado central, liberación que no tiene nada que ver con ninguna abolición de las relaciones de clase, y por tanto el Estado, la sumisión, la explotación, la esclavitud del trabajo siguen reproduciéndose bajo otras formas. La participación y la toma de decisiones por la base se convierte en el nun plus ultra que justifica todo esto.

Siguiendo la estela de esta ideología, en Rojava se crea una tupida red de instancias y estructuras democráticas a distintos niveles: asambleas, comunas, casas del pueblo, comités locales... El objetivo es gestionar la vida cotidiana y evidentemente el ámbito de decisión de estas instancias se restringirá al ámbito municipal o comunal. Gestionan la sanidad, la educación, así como obras públicas y de urgencia social. Este gestionismo supone la participación social en la economía capitalista, ese es el verdadero contenido de toda esta práctica social. No se toca un ápice los fundamentos del capital. Se quiere hacer que el propio proletariado gestione el orden social, ejerza de policía, forme adecuadamente en los centros de educación a los nuevos proletarios,37 haga respetar la propiedad privada dentro de unos márgenes aceptables, se impulsa a que el proletariado colabore con la economía de guerra (imperialista) produciendo en pequeñas empresas o en cooperativas de agricultores u obreros que han tomado propiedades de burgueses que han huido. Se trata de negar la fuerza del proletariado en lucha diluyéndolo en el ciudadano, en el pueblo, donde explotadores y explotados conviven en armonía. Todo circunscrito por las leyes del mercado mundial, por la guerra imperialista en curso, así como por las decisiones y planificación de comités superiores, con el Comité Supremo Kurdo en la cima, que controlan los sectores estratégicos de la economía y la logística militar.

Todo este entramado organizativo, toda esta red de estructuras democráticas que aplican la democracia de base, lejos de garantizar la autonomía proletaria o de impulsar el proceso revolucionario, materializaron justamente lo contrario. Esas estructuras no sólo terminaron sirviendo al Estado burgués contra la revolución, sino que se integraron y se afirmaron como parte fundamental del nuevo Estado burgués en formación: el Estado de Rojava. Todos los apologetas de la abolición del Estado en Rojava, de la contraposición del PYD y el PKK al Estado, de la "nueva sociedad" que emerge en esa región, ocultan o ignoran la verdadera naturaleza de la democracia y el Estado.

"Como el progreso, la democracia no es algo positivo en sí, que la autoorganización del proletariado podría emplear. La democracia es por el contrario la esencia misma de la estructura de la dominación capitalista, el conjunto de los mecanismos sociales y económicos (mercantiles) que disuelven los intereses del proletariado en el individuo autonomizado, que lo empujan a actuar como tal (libre, igual, autónomo, propietario...) y a decidir en base a la maximización de su utilidad, lo que evidentemente no tiene nada en común con los intereses de una clase social cuyo proyecto social es la destrucción del capital y su Estado. Es tan utópico y reaccionario querer llegar al socialismo ocupando el Estado y desarrollando el capital (como hicieron los bolcheviques) como querer luchar contra el capital en base a la autoorganización democrática que tiende perpetuamente a reproducir la mercancía y el sistema de decisiones correspondientes con el Estado burgués."38

Por consiguiente nada se puede esperar del desarrollo de esas estructuras democráticas salvo el fortalecimiento del capital y su Estado. La democracia de base en su desarrollo ulterior acaba reproduciendo las formas más adecuadas para su mantenimiento. En Rojava por ejemplo al proletariado se le deja gestionar las cuestiones secundarias de la miseria cotidiana, pero las grandes decisiones son tomadas por la cúpula del Estado de Rojava, para asegurar su armonía con las necesidades de la economía capitalista.39 El Comité Supremo Kurdo se convierte en el órgano que va a centralizar y decidir sobre las cuestiones fundamentales. En él participaran los elementos más aptos para defender los intereses del capital, los elementos burgueses que van a asumir un papel fundamental en el Estado. Y no es de extrañar que en ese organismo se repartan el poder el PYD y el PDK (Partido Democrático del Kurdistan) de Barzani. De esa forma la mitad de los miembros del órgano supremo del Estado de Rojava está representado por el Estado de EE.UU. gracias al PDK. En la práctica eso supone que los cuadros superiores de ese Estado son un tentáculo del Estado de EE.UU, quien ha impulsado al PDK a participar en dicho órgano pese a su disputa con el PYD. ¡El gendarme del capitalismo mundial en los cuadros de dirección de un Estado que no es un Estado según los apologetas de Rojava! ¡La realidad desmonta todas las fantasías!

Para nosotros es claro que el poder burgués sigue intacto gracias a la imposición de toda esta ideología comunalista, y este poder sólo se sustenta porque los fundamentos del capital siguen intactos. Al poder burgués sólo se lo derrumba tumbando las condiciones que lo crean: las condiciones sociales capitalistas. Pero veamos otras "transformaciones en la vida cotidiana" de la "revolución" de Rojava y cómo el programa del PYD no representa otra cosa que la continuidad capitalista.

Lo primero que vemos es cómo el dinero sigue siendo la comunidad. La comunidad de muerte. Es cierto que el proletariado en su lucha impuso la gratuidad de ciertos artículos (trigo, vestidos, viviendas, incluso electricidad) y el Estado no tuvo otro remedio que ratificarlo junto con otras medidas ante la fuerza de nuestra clase. Pero incluso en cualquier guerra, los Estados se han visto en la coyuntura de dar cartillas de racionamiento de muchos artículos para mantener al proletariado en su papel de carne de cañón. Y no dudemos que cuando se den las condiciones propicias, estos pocos artículos se someterán a las condiciones generales de la ley del valor que rigen en todo el mundo capitalista. De hecho ya contienen todo un plan de distribución que responde a las necesidades de la guerra imperialista en curso. Pero sigamos.

Los comerciantes pueden cumplir su papel de intermediarios en la circulación de mercancías. Los patrones de pequeños talleres no sufren los exabruptos comunistas de sus obreros. Nadie pone en cuestión el papel del dinero, representante de la dictadura del valor. Ni siquiera existe el más mínimo intento de disfrazarlo con otros nombres o formatos o hacer malabarismos con la moneda de curso legal (sea sustituyéndola por bonos u otras monedas) para ocultarlo. Los "hombres de negocios" no son molestados siempre y cuando mantengan ciertas formas de urbanidad "revolucionaria", limosnas para los refugiados incluidas. Las cooperativas presentadas como colectivizaciones, como las agrícolas, no se diferencian en nada de las cooperativas de cualquier lugar capitalista. Meras empresas de producción mercantil donde se somete a los proletarios al trabajo asalariado. La paz, el orden y la libertad imperan en los mercados, en los trabajos y las calles, a la par que la guerra imperialista se desarrolla. La libertad de propiedad privada, comercio y empresa reinan en las relaciones. Los proletarios dedican su vida al infierno del trabajo o a la guerra imperialista. Ninguno de los apologetas de la "revolución" de Rojava osa hablar ni una sola vez de clases sociales, de capital, de explotación, de dinero... Si acaso de la alta burguesía absentista y demás subterfugios para referirse a los monopolios estatales o privados. Anotemos además que los pozos de gas y petróleo están controlados por el Comité Supremo Kurdo por considerarse una industria estratégica, para comerciar en el mercado negro internacional. Como en cualquier Estado burgués se nacionalizan sectores estratégicos por la necesidad de reestructuración capitalista.

En cuanto a la liberación de la mujer no podemos más que denunciar la explotación de su imagen como icono publicitario de la "revolución" de Rojava. La mujer proletaria siempre ha tenido un papel importante en la lucha del proletariado de origen kurdo, tanto en Siria como en Turquía. La comunidad de lucha proletaria en esa región tendió a combatir en su seno toda la herencia patriarcal que supura el capitalismo, asumiendo la lucha como hombres y mujeres que forman parte de una misma clase y de un mismo ser. La comunidad de lucha proletaria, formada por proletarios de ambos sexos, tiende a afirmar en su interior la unidad de su ser. Pero esto nada tiene que ver con lo que nos vende el feminismo y la reivindicación del "rol de la mujer" en Rojava, su participación igualitaria, su inclusión... Hay que preguntarse en qué es mayor esa participación de la mujer, en qué adquiere mayor igualdad. Al igual que el resto del proletariado se trata de que participe en la gestión capitalista, que se someta a la guerra imperialista, que participe en las estructuras del Estado... Los batallones de mujeres, las YPJ, presentados ante el mundo como un ejemplo de "mujeres liberadas y que toman el destino su destino en sus manos", materializan el sometimiento de las proletarias a la guerra imperialista. La naturaleza de una fuerza armada viene dada por el proyecto social que defiende y las YPJ, al igual que las YPG, está sometida al programa burgués del PYD, está a las órdenes y realiza las funciones que le otorga el Comité Supremo Kurdo, el órgano superior del Estado de Rojava. Como cualquier ejército de cualquier Estado, pero con un decorado feminista y particularmente organizado para las mujeres proletarias, para impulsar su participación específica, eso representan las YPJ. Junto al YPG materializan el proceso de integración del proletariado armado a la lógica de los frentes militares de la guerra interburguesa, a la lógica de los ejércitos burgueses y sus mandos, a las necesidades del capital.

Desde luego para nosotros, proletarios de ambos sexos, nos interesa una mierda todos estos logros que reivindica el feminismo. Lo que nos interesa es echar abajo la estructura de dominación capitalista y con ella también toda la opresión patriarcal que reproduce. Pero no será el capital el que nos proporcione los medios de esta emancipación. Mientras el feminismo se ha encargado de reivindicar el rol de la mujer en el capitalismo mundial y la subsunción de ésta a la dinámica capitalista, sea como esclava asalariada o como explotadora, y sus resultados son espectaculares, en la lucha proletaria, por el contrario, la mujer y el hombre asumen la lucha contra el patriarcado como parte de la totalidad de la lucha contra el capital.

Por consiguiente es evidente que no hay ningún elemento cualitativo que permita hablar de proceso revolucionario o de revolución social en Rojava, sino justamente lo contrario, se está consolidando el proceso contrarrevolucionario, la canalización de la lucha proletaria, la liquidación del sujeto de la revolución y su sometimiento a la lógica del capital. El comunalismo y la democracia de base, la democracia "directa",   40 la administración de las pequeñas cosas por la gente pequeña y la gestión de la miseria no representaba la revolución social en 1871 en la Comuna y no lo representa en Rojava en 2015, sólo representa el enterramiento de la verdadera lucha proletaria de esas experiencias de lucha, el sometimiento del proletariado al engranaje capitalista. Deja márgenes a la "autoorganización" como forma de resolver la crisis abierta y delega funciones en las asambleas locales que asumirán el papel de gobierno local. El resultado es claro: atenuar las contradicciones de clase, fijar las energías del proletariado en la gestión de su propia explotación, mantener al proletariado atado en la defensa de un territorio "democráticamente constituido" como comunal, generar la lucha aparato contra aparato, destruir la perspectiva revolucionaria ante la burguesía internacional, negar la práctica proletaria internacional e internacionalista... He aquí lo que subyace en el fondo de todo lo que se ha denominado el "experimento de Rojava": un proyecto de liberación nacional que intenta ocultar su Estado adornado por todo tipo de instancias democráticas y gestionistas, canalizando y neutralizando la lucha del proletariado.

Extensión de la lucha a Turquía

En Rojava el capital tuvo que desplegar procesos de encuadramiento diferentes al resto de Siria por el desarrollo particular del proletariado de origen kurdo. La amenaza que supuso la irrupción violenta del proletariado en todo el Kurdistan sirio preocupó al capitalismo mundial. La toma de tierras a punta de fusil por el proletariado armado o las expropiaciones de las primeras semanas tras la retirada de las tropas de Assad, la organización fuera y contra toda la oposición burguesa, la solidaridad entre todos los proletarios, independientemente de su origen, suponían un grave riesgo para la afirmación de la guerra imperialista en curso en todo el país. Los límites de nuestra clase permitieron que la ideología de la liberación nacional del PYD se impusiera y las contradicciones de clase que marcaron el inicio del conflicto en Rojava, cedieron ante la identidad nacional kurda. Sin embargo el proceso no está cerrado. La ideología de liberación nacional, el comunalismo, el gestionismo y la afirmación de la guerra imperialista no se han impuesto sin convulsiones, y estamos seguros que las contradicciones seguirán desarrollándose. Las negociaciones interburguesas, los pactos y apaños se descosen o son repudiados en el terreno por la actitud y acción proletaria. Esto tiene su reflejo en las propias decisiones de los cuadros de los partidos guerrilleros leninistas (PKK, PYD) que se ven obligados a hacer pequeñas concesiones para seguir dominando la situación.

La inestabilidad en el interior de Turquía, principal actor en la guerra imperialista siria junto a EE.UU, puede ser uno de los factores que desestabilice la situación. Las contradicciones de clase no hicieron más que aumentar en todo el país con el progresivo recrudecimiento de las medidas explotadoras del gobierno islamistas en todos los ámbitos de la vida (el milagro económico turco) y la respuesta violenta del proletariado. Han sido varios frentes los que desde 2010 abrieron el camino de la revuelta proletaria en ese país. Las huelgas en la industria y la minería dejaron paso finalmente a la revuelta abierta en el del Parque Gezi que se extendió por muchas ciudades de Turquía y que se saldó con miles de arrestados, cientos de heridos y un puñado de muertos en todo el país.

El episodio de la mina de Soma, donde murieron 300 mineros no sólo dio una muestra de la brutal determinación del Estado de Turquía para aplastar toda contestación, sino también del creciente descontento proletario que se abría paso. Las algaradas en Soma se extendieron a varias ciudades. A la par las manifestaciones en contra de la intervención en Siria por parte de Turquía fueron reprimidas pero no liquidadas. Y en este periodo, que parte de la intervención del Estado de Turquía en la guerra en Siria en 2011 y el ascenso del descontento, se ha empezado a romper la división instaurada con los proletarios "rebeldes de las montañas" o "los turcos de las montañas" según la terminología oficial del Estado de Turquía. La lucha contra Assad y contra los esbirros del gobierno turco por parte de los proletarios en Rojava no ha hecho sino acrecentar esta ruptura. La organización de expediciones a Rojava y de reparto de alimentos realizada por proletarios u otras organizaciones desde Turquía, mientras que el Estado facilitaba el paso de armas y soldados del E.I. para reprimir, agudizó aún más las contradicciones de clase. Esto último unido a la ofensiva del ELS a través de los Frentes Islámico y Al-Nusra, provocará que la contestación proletaria comience a realizar pequeños ataques y sabotajes. Pero será con el asedio a la ciudad fronteriza de Kobane por parte de los tanques del Estado Islámico y de Turquía, y el asesinato a manos del ejército turco de decenas de proletarios en las vallas de Kobane -intentando ayudar a sus hermanos de clase de esa región- cuando la contestación se generalice.

En octubre de 2014 se desencadena la revuelta en todo el Kurdistán turco, y el día 6, en pleno asedio de Kobane, los disturbios masivos se extendieron a las principales ciudades turcas durante varios días. Los saqueos, incendios de colegios, bancos, comisarias, ayuntamientos, ataques a esbirros, hicieron temblar la paz social en Turquía. El Estado reaccionó con todo: declaración del estado de emergencia, tanques del ejército en las calles, vía libre a los escuadrones de la muerte del Estado Islámico que están en Turquía... En tres días las autoridades "anunciaban" haber liquidado a 40 proletarios y detenido a más de un millar. Sin embargo, la revuelta proseguía.

Como en Rojava, la única organización con capacidad para frenar los acontecimientos será el PKK. Desbordado por la situación y viendo peligrar su propia hegemonía en el proletariado de origen kurdo, pues la unidad con otros proletarios puede poner en riesgo la "unidad nacional kurda" y la ideología de liberación nacional, el PKK actuará como apagafuegos llamando al alto el fuego, al fin de los enfrentamientos. Con el paso de los días, y a duras penas, los proletarios fueron abandonando las calles ante la acción conjunta de la burguesía (metralla del Estado turco y llamados a la paz del PKK) y ciertas concesiones hacia Rojava.

El PKK demostró en ese episodio a toda la burguesía internacional la importancia que tiene en el mantenimiento de la paz social en la región. Sin su papel fundamental como freno de las protestas la situación podía haber puesto en riesgo la paz social en Turquía, con lo que eso supone. Sin embargo la situación sigue siendo explosiva. El asociacionismo proletario se ha hecho fuerte en Turquía estos últimos años y no tenemos dudas que la situación volverá a estallar. Ya antes de octubre de 2014 se produjeron una oleada de ataques en Estambul contra hipermercados, comisarias y la fiscalía, algunos reivindicados como respuesta a la represión en Suruc.  41

En este contexto de ascenso del asociacionismo proletario tiene lugar el atentado suicida de Suruc en julio de 2015 donde murieron 32 personas relacionadas con organizaciones de izquierda y ongs. Los disturbios volvieron a generalizarse, esta vez con ajusticiamiento de policías y soldados. Estambul tembló con los disturbios y el barrio de Gazi fue puesto bajo estado de excepción.

El Estado turco incrementó la represión justificada por el atentado que él mismo facilitó.42 Bajo la cobertura del antiterrotismo se lanzó contra las estructuras del proletariado. Sustituyó su política de "guerra sucia" ejercida a través del Estado Islámico, por una guerra abierta. Si oficialmente el Estado turco declaraba que es un proceso contra "el PKK, organizaciones de extrema izquierda y el Estado Islámico" nosotros no tenemos dudas que es una operación contra el proletariado, contra su lucha, contra su asociacionismo creciente.

Lo que está claro es que estos acontecimientos están llevando las contradicciones de clase al interior de uno de los países que dirigen la guerra imperialista en Siria y podemos estar ante una desestabilización importante en toda la región. Ante la guerra imperialista nuestra clase sólo puede volver a su terreno de clase, enfrentarse a todos los Estados, luchar contra su propia burguesía, sea en Rojava, el resto de Siria, Turquía, Irak...

La ruptura con el PKK será fundamental en todo este proceso. La influencia que tiene este partido socialdemócrata se ha incrementado con su giro oportunista hacia el confederalismo democrático, es decir hacia el gestionismo libertario, hacia el comunalismo. Sin embargo, su margen de maniobra es estrecho. En ese sentido, es curioso percibir el prestigio que tiene Abdula Öcalan entre gran parte de ese proletariado y, sin embargo, comprobar que al mismo tiempo, el propio interés de clase empuja al proletariado a contraponerse tanto a sus "consejos" como a las directrices de su partido. Si bien ese culto y la reproducción de sus imágenes por doquier roza la comedia y a la vez nos recuerda episodios trágicos como el estalinismo, podemos comprobar por otra parte las dificultades que él y los líderes del PKK tienen para encuadrar y pacificar al proletariado de la región. Hay que decir que Öcalan y cuadros del PKK llevan reivindicando desde 1998, cuando Öcalan fue capturado por los milicos israelíes, el pacifismo, el fin de la lucha armada y la búsqueda de una "nueva vía". Ante la imposibilidad de imponer esta vía hicieron todo tipo de malabares para finalmente hablar de lucha armada sólo en legítima defensa. Defienden el pacifismo siempre que sea posible y en su contrario como última opción la "autodefensa". Es evidente que esta vía, en el contexto internacional de utilización del yihadisno como ariete oculto de las necesidades de la economía, lleva al proletariado al matadero. Durante el 2015 Öcalan reclamó y escribió cartas llamando a la paz, a la negociación con el Estado de Turquía, incluso a entregar las armas. Pero los proletarios respondían luchando por todos los medios contra ese Estado, generalizando su lucha, cortando carreteras, apedreando e incendiando diversas instituciones de ese Estado, disparando a sus esbirros.

Se trata que esta contraposición de intereses y necesidades se cristalice organizativamente, que el proletariado se organice fuera y contra el PKK y todas las fuerzas y estructuras del enemigo. Para nosotros no hay otro camino que el de la lucha por la autonomía de clase, por la constitución del proletariado en fuerza autónoma. Es en ese terreno donde el proletariado puede recomponer sus órganos de clase, su programa y desarrollar el contenido revolucionario que contiene.

 

 

7. Perspectivas

Aunque los últimos acontecimientos en Turquía pueden abrir una brecha en la guerra imperialista en Siria, no podemos ser en absoluto optimistas. Es evidente que en Siria, salvo contradicciones efímeras, ya nada queda de las viejas reivindicaciones de la revuelta, las contradicciones burguesas masacran a nuestra clase, el proletariado revienta en el festín del capital. Ya sea mediante las debilitadas y desmoralizadas fuerzas del ELS, o de su relevo el Frente Islámico y Al-Nusra, mediante las fuerzas de al-Assad, el Estado Islámico, o el PYD, el proletariado es destruido, canalizado y masacrado.

Más allá de los intereses en juego de cada burguesía en particular, la victoria global del capital sobre la tumba del proletariado es una evidencia absoluta. Por encima de los intereses fraccionales de tal o cual burguesía está la liquidación de la lucha proletaria, la destrucción del sujeto de la revolución. La guerra imperialista es ante todo una guerra contra el proletariado. Liquidar la amenaza revolucionaria y conducir al proletariado a masacrarse entre sí en distintos bandos burgueses enfrentados es la victoria fundamental del capitalismo mundial. Lo demás pasa a un segundo plano.

Cuando las pujas entre fracciones del capital adquieren una relevancia de primer orden, cuando los burgueses se consagran única y exclusivamente a sus rivalidades, significa que nuestra clase ha dejado de estar presente como fuerza social relevante para convertirse en un dócil siervo de sus amos. Claro que eso no quiere decir que esa situación sea definitiva, que no existan expresiones que escapen al encuadramiento, que el proletariado no pueda dar la vuelta a la situación, que en plena guerra imperialista el desarrollo de los acontecimientos y las insoportables condiciones de esa guerra no puedan volver a poner sobre la mesa la cuestión social girando las armas contra su propio ejército, contra su propia burguesía. Sobran ejemplos históricos al respecto.

Como decíamos no podemos ser optimistas a corto plazo cuando atrapados en la telaraña interburguesa,43 estamos siendo masacrados en Siria. En toda la historia nunca hubo una desproporción tan brutal entre la necesidad urgente de la revolución social que hay hoy en día en todo el mundo, y la ultra-limitada consciencia y actuación consecuente que se tiene de esa necesidad. Nunca en momentos de crisis y agitación como los que actualmente vivimos fueron tan pocos los revolucionarios que a contracorriente defendieron las tareas que exige la revolución social contra todas las medidas reformistas y las prácticas sin perspectivas. El proletariado en Siria no escapa de esa dinámica. Fue capaz de desencadenar una tormenta el 15 de marzo de 2011 o en Rojava poco después, como lo pudo hacer nuestra clase en toda una serie de países estos últimos años. Porque son las condiciones brutales de existencia bajo el capitalismo las que lanzan al proletariado a la batalla. Pero nuestra clase fue incapaz de dar un salto de calidad que le hiciera pasar a una fase más determinante, en la que levante abiertamente la bandera de la revolución social y conducido por su gigantesca experiencia histórica logre delimitarse de las trampas de su enemigo. La causa de esta incapacidad hay que buscarla en la debilidad programática y organizativa del proletariado.

Y pese a todo, como siempre, la única alternativa que tenemos es abrir un agujero en toda esa telaraña, delimitar la frontera de clase frente a todas las alternativas burguesas, romper los frentes burgueses impulsando el derrotismo revolucionario, denunciar el mal menor, la democracia, el frentismo y todas las ideologías politicistas y gestionistas que nos encadenan en nuestra condición de esclavos. Asumir la lucha contra el capitalismo en toda su profundidad y totalidad. No hay otro camino para afrontar la guerra social desde la óptica revolucionaria. Así nos lo recuerda y señala toda una inmensa y rica acumulación de experiencias históricas.

Pero no es sólo una tarea del proletariado en Siria, es una tarea del proletariado mundial. Los problemas de nuestra clase en Siria son un reflejo local de la situación mundial. En ese sentido la acción proletaria en los países de los Estados que comandan la represión y encuadramiento de los proletarios en Siria se presenta vital para desestructurar la operación internacional de la burguesía y sus cuerpos de choque. Los episodios de las luchas en Egipto y en Turquía dan muestras del efecto de la lucha de nuestra clase en los Estados que participan en esa guerra imperialista. La oposición burguesa en Siria tuvo una primera crisis ante las convulsiones en Egipto y el consecuente debilitamiento de la organización de los Hermanos Musulmanes. Por otro lado, la intervención directa con sus propios ejércitos por medio de Turquía, e incluso por EE.UU, que parecía inminente e imparable en 2013 se paralizó, y sin duda la lucha de nuestra clase en Turquía tuvo mucho que ver en ello, al obligar al Estado turco a volver sus ojos a su propio país. Un Estado no puede lanzarse a la ofensiva militar fácilmente si en su propio país el proletariado se lanza a la batalla pues puede ser barrido en la retaguardia.44

Es evidente que todo esto que afirmamos, todas estas tareas de nuestra lucha, tanto en Siria como en todo el mundo, no sólo asustan por su inmensidad, sino por que hoy parece más difícil que nunca abordarlas por la debilidad general en la que se encuentra nuestra clase.

Lejos de desanimarnos o llevarnos a cuestionar y "actualizar" a la moda el programa de la revolución y sus tareas, estamos más convencidos que nunca que para la humanidad no existe otra salida que la revolución comunista. No será con parlamentos "revolucionarios", con purificaciones democráticas, con alternativas gestionistas, con "cambios" en la vida cotidiana bajo el capital, ni con "concienciadores" como se avance hacia esa revolución. Tampoco con la simple voluntad de un puñado de revolucionarios que se creen que con su práctica (se exprese ésta a nivel teórico o en acciones) pueden cambiar el mundo. Será el proletariado con sus luchas el que se verá impulsado a romper con todas las falsas salidas que ofrece el capital: reapropiándose de su propia experiencia, denunciando y luchando contra todos los obstáculos y frenos que se lanzan contra su movimiento, consolidando un asociacionismo proletario cada vez más experimentado, secretando minorías revolucionarias que impulsen el enfrentamiento hasta sus últimas consecuencias revolucionarias... No hay otro camino para la revolución social. Nunca lo hubo y nunca lo habrá. Los atajos, las "maniobras tácticas", el "realismo", los caminos intermedios, el etapismo, el inmediatismo... siempre han sido callejones sin salida a la revolución. La revolución emana única y exclusivamente del proletariado, de los explotados de todo el planeta que luchan por dejar de serlo para siempre, que luchan por abolir esta sociedad de clases.

Como decía Marx, las revoluciones proletarias se critican constantemente a sí mismas, se interrumpen continuamente en su propia marcha, vuelven sobre lo que parecía terminado, para comenzarlo de nuevo, se burlan concienzuda y cruelmente de las indecisiones, de los lados flojos y de la mezquindad de sus primeros intentos, parece que sólo derriban a su adversario para que éste saque de la tierra nuevas fuerzas y vuelva a levantarse más gigantesco frente a ellas, retroceden constantemente aterradas ante la inmensidad de sus propios fines, hasta que se crea una situación que no permite volverse atrás. En esas líneas se resume la historia de nuestra lucha por abolir la condición proletaria y con ella las clases sociales, los Estados y la larga serie de condiciones creadas por una sociedad que se contrapone a la vida.

___________________

Dejamos constancia que, por falta de espacio, no publicamos los anexos que figuran en la edición original de este texto. Para conocerlos remitimos al lector al sitio de PI: proletariosinternacionalistas.org

___________________

 

Notas

1. La misma burguesía y sus medios de comunicación no tuvieron al principio más remedio que hablar, evidentemente intentando intoxicar lo más posible y manteniendo la filtración de las noticias país por país, de primavera árabe.

2. Para el lector sorprendido por estas afirmaciones le instamos a leer el apartado "encuadramiento proletario" desarrollado unas páginas más adelante.

3. En de abril del 2011 el gobierno levantó el "estado de emergencia" que regía desde 1963, disolvió la Corte Suprema de Seguridad del Estado y realizó una primera amnistía de presos políticos que irá repitiendo en los meses posteriores.

4. Una tradición en los países árabes, poco conocida en otros lugares, es la ocupación de urbanizaciones enteras. Estas ocupaciones son a veces desalojadas por el ejército, pero otras tantas son recuperadas y convertidas en campos de refugiados.

5. Esta expresión que reivindica los derechos y las libertades democráticas se impondría posteriormente, con el debilitamiento del proletariado, en un gran número de comités locales, como los coaligados en la Coordinadora de Comités Locales y los agrupados en la Comisión General de la Revolución Siria, cuya cabeza más conocida fue Suhair Atassi, opositora burguesa del gobierno de Assad.

6. Testimonios varios de desertores a la ONG Human Rights Watch.

7. Ibidem.

8. Testimonio de un desertor a la AFP (Agencia France-Presse).

9. Ver el apéndice dedicado a la insurrección en Sulemania.

10. Siempre que hablamos de dirección revolucionaria nunca lo hacemos en un sentido formalista, sino histórico, en el sentido de asumir en la lucha las posiciones revolucionarias de nuestra clase, más allá de las diversas expresiones organizativas del proletariado en las que esta dirección se materialice. Lo mismo pasa cuando hablamos del programa del proletariado, nunca nos referimos a un programa formal o conjunto de ideas con los que se trata de amoldar el movimiento, sino al conjunto de consecuencias prácticas a las que conducen las determinaciones contenidas en el movimiento revolucionario del proletariado.

11.Recomendamos nuestro libro La llama del suburbio acerca de las revueltas en los suburbios de París y otras ciudades de Francia en el año 2005, donde realizamos un análisis sobre de las revueltas como expresión actual, y de las últimas décadas, de la lucha del proletariado.

12. En muchos lugares esta contraposición se dará a diferentes proporciones en el seno de un mismo comité. Evidentemente esto generará más pronto que tarde procesos que decantarán hacia un lado u otro esa organización. Como veremos el proceso de encuadramiento del proletariado traerá el dominio de las ideologías y fuerzas del enemigo, convirtiendo a estas organizaciones en órganos de la oposición burguesa.

13. La importancia de Siria a nivel geoestratégico en Medio Oriente es lo fundamental, pero no hay que menospreciar lo que supone para el mercado mundial los grandes recursos petroleros y gasíferos que también alberga.

14. Este partido es el brazo del PKK (Partido de los Trabajadores del Kurdistán) en Siria. Sobre ambos nos vamos a centrar en el apartado acerca de la lucha en Rojava.

15. En este sentido, cuando hablemos de la fracción en torno a EEUU a lo largo del texto, estaremos haciendo referencia a sus aliados más inmediatos y aquellos que abiertamente se presentan de esta manera. Pero volvemos a insistir en que los diferentes Estados y en particular EEUU y Turquía, como principales gendarmes del Capital en la región, están siempre interesados en el sofocamiento de toda expresión proletaria y no dudan en armar o dar apoyo, mientras sea necesario para mantener ese objetivo, a otras fuerzas burguesas del bando enemigo.

16. Hasan abu Ali, enrolado en el ELS.

17. Al principio habrá proletarios armados que levanten por su cuenta la bandera del ELS o se reivindiquen de él sin pertenecer realmente a dicha organización ni seguir su práctica, sino defendiendo sus intereses de clase. Claro que poco a poco estas expresiones desaparecerán ante la expansión, encuadramiento y estructuración del ELS.

18. Salvo en el Kurdistán sirio, muy poco sabemos sobre esta cuestión y los enfrentamientos y resistencias que se dieron frente al ELS. Conocemos contradicciones y enfrentamientos que se repitieron en Alepo en sucesivas ocasiones pero sin gran profundidad. Sí que conocemos las operaciones represivas que más adelante desarrollará el ELS contra los focos incontrolados que posteriormente detallamos.

19. Aclaremos que para nosotros estas formas de gobierno, la pluralidad parlamentaria y las elecciones, así como la ausencia de elecciones para monopolizar el parlamento en manos de una fracción, son meras formas diferentes de la dictadura democrática. La definición burguesa de la democracia nos opone estas dos formas como si una fuera dictadura y otra democracia ocultando la verdadera definición social de la democracia. Ver más adelante en este texto el apartado ¿Revolución en Rojava?

20. Con sus particularidades, este proceso de captación no será muy diferente al que se cristalice en Rojava por mediación del PYD.

21. Los lamentos y quejas desde el ELS y el CNS denunciando la nula ayuda de la "comunidad internacional" responde a este desarrollo de los acontecimientos.

22. Nos referimos a toda una serie de brigadas englobadas en el Frente Islámico de Liberación Sirio que, por cuestiones tácticas y mediáticas, la oposición burguesa siempre quiso desvincular del ELS.

23. El 7 de diciembre de 2012 tiene lugar la primera sustitución importante de la cúpula militar. Riad al-Asad y sus colaboradores son depuestos durante la cumbre en Antalya (Turquía) auspiciada por la fracción en torno a EE.UU y sustituidos por otra serie de militares con Salim Idris a la cabeza. El objetivo explícito es frenar el desprestigio. Desde ese momento se sucederán constantemente las destituciones y relevos en la cúpula militar.

24. No podemos olvidar la importancia decisiva que tiene también la mercenarización. Es decir, toda la soldada y financiación utilizada para atraer a masas de explotados castigados por la miseria y que dependiendo del grado militar que ocupen recibirán sueldos, prebendas, ayudas a hijos y familiares, concesión de tierras...

25. Algunos medios de la burguesía relataron estos acontecimientos bajo la llamada "ofensiva de Latakia de 2013" falsificando evidentemente los sucesos según convenía. Cualquiera que revise la hemeroteca de los medios burgueses de occidente, podrá comprobar además el trato diferente al actual que se le daba al Estado Islámico como parte de la oposición burguesa.

26. Ver el apartado dedicado a la lucha en Rojava.

27. La Coordinadora de Comités locales, tentáculo del CNS, logrará encuadrar/estructurar una veintena de comités locales que servirán de herramientas de administración que englobados en los Majlis thawar (consejos "revolucionarios") formarán gobiernos provisionales en las "zonas liberadas" por el ELS.

28. Yosef Abobacker, estudiante de la universidad de Alepo.

29. Ver el apartado siguiente donde profundizamos en esta cuestión.

30. Para profundizar en la crítica de las ideologías gestionista y politicista como expresiones fundamentales de la socialdemocracia y la contrarrevolución recomendamos la lectura del capítulo La concepción socialdemócrata de la transición al socialismo del libro La contrarrevolución Rusa y el desarrollo del capitalismo del Grupo Comunista Internacionalista.

31. Tanto el PYD (Partido de la Unión Democrática) como el PKK (Partido Democrático del Kurdistan) son expresiones de un mismo partido que por razones tácticas se estructuran en organizaciones formales diferentes, el primero en Siria y el segundo en Turquía.

32. Para entender toda esta tradición de lucha y el accionar proletario de origen kurdo en Rojava, no se puede perder de vista la lucha en Turquía o en el Kurdistán iraquí totalmente conectada.

33. Aconsejamos la lectura de nuestro libro La comuna de París. Revolución y contrarrevolución (1870-1871)

34. La connivencia y los acuerdos son de tal magnitud que el gobierno de Assad no dudará en seguir pagando los salarios que hasta entonces pagaba a proletarios de la región para ayudar al PYD en la estabilización la situación.

35. Ver el apéndice sobre el Estado Islámico donde profundizamos en esta polarización que desplaza el eje de la lucha de clases.

36. Remitimos de nuevo a la lectura del apéndice sobre el Estado Islámico.

37. Esta "educación revolucionaria" forma proletarios como en cualquier otro lugar del mundo. Les enseña en el respecto a las leyes democráticas del mercado, les instruye para integrarse en el mundo laboral y también les embuten toda la ideología del PKK y el culto a su líder Öcalan presentado como un dios sobre la tierra.

40. Si entrecomillamos la democracia directa es porque para nosotros es un sinsentido hablar de democracia directa. Las democracia tiene múltiples formas de concretarse pero todas ellas representan una mediación entre los seres humanos, mejor dicho entre el individuo aislado que requiere de la democracia para relacionarse con otro individuo. Es la otra cara de la mercancía, del intercambio mercantil.

41. Una de la reivindicaciones será realizada por proletarios influenciados por la ideología maoísta. Evidentemente nuestra identificación es con los intereses y necesidades del proletariado que impulsa la lucha y las acciones, y no con la ideología de algunos de sus protagonistas a la que nos contraponemos y denunciamos.

42. Nuestros hermanos en Turquía en lucha no dudan en denunciar a ese Estado en su implicación con el atentado.

43. Aunque nos referimos a Siria es evidente que esta telaraña es internacional.

44. En ese sentido, los acontecimientos de los últimos meses en Turquía, que siguen desarrollándose mientras terminamos este texto, pueden abrir un nuevo escenario.