Contra la guerra, contra la paz

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Los pocos que se oponen hoy en día a las sangrientas intervenciones militares americanas merecen aplausos por su coraje y su perseverancia.

En los hechos se contraponen a las masas que constante e irreflexivamente apoyan la fuerza militar y se encuentran confrontados a una situación de incapacidad para dar una perspectiva de oposición eficaz a las intervenciones.

Las consignas lanzadas durante las recientes manifestaciones contra la guerra, parecen más o menos repartirse entre las posiciones pacifistas y las reformulaciones de la izquierda clásica trotskista o maoista. Cada uno de estos enfoques contiene elementos que permiten comprender las condiciones de la masacre actual (estamos escribiendo en el mismo momento en que se está bombardeando Yugoslavia e Irak). Así, los pacifistas comprenden que las acciones de cada campo sirven principalmente para polarizar la situación. Los izquierdistas leninistas se dan cuenta de que cada campo se encuentra motivado por las fuerzas del mercado y por la necesidad de preservar el capitalismo. Cada una de estas posiciones comporta, igualmente, aspectos totalmente ridículos. La ideología pacifista quiere hacernos creer que el gobierno, el poder, o "nosotros" podríamos, de una manera u otra, simplemente darnos cuenta de los "errores" que se cometieron y cambiar el curso de la guerra. Los grupos leninistas buscan una nación particular que se pueda presentar como "oprimida" y omiten, naturalmente, el interés común de todos los gángsteres nacionales. Y ni hablar de las múltiples variaciones "socialistas" que aún hablan de "imperialismo" cuando el capitalismo ya ha conquistado el mundo entero y que la intervención de la OTAN favorece claramente al reforzamiento del nacionalismo sangriento de Yugoslavia/Serbia.

Todos niegan el hecho de que la guerra es el resultado inherente de la vida cotidiana, normal. Lo que es llamado ingenuamente paz -trabajo, mercancía y televisión- es la salud del Estado y de la máquina de guerra. El desarrollo de la vivienda, del parque industrial y de los hipermercados crea y son creados por el complejo industrial militar. La producción militar no se limita a alimentar la economía, sino también a todas las instituciones dictatoriales: desde el MacDonald a Microsoft pasando por el Ministerio de la Defensa el fortalecimiento es mutuo. Las guerras actuales son, a justo título, llamadas "acciones policiales". El ejército americano interviene a escala mundial de la misma forma que lo hacen los policías a nivel local, pero siempre para mantener y proteger el mismo orden sangriento. El objetivo de la OTAN no es solo dominar Kosovo, sino también controlar la dirección de su desarrollo - asegurar el reino de la explotación y la paz.

Como en Somalia, la guerra en Kosovo impone una "solución humanitaria" a los desposeídos que hubieran rechazado la sumisión. Esta solución humanitaria no es más que el orden del propio capitalismo. Las organizaciones "humanitarias" del mundo entero se han mostrado tal como son: verdaderos peones del mundo capitalista, como la OTAN. Mientras que algunas ONG no son más que simples coberturas de las agencias de inteligencia occidentales, el problema fundamental de éstas es principalmente en colocar a los desposeídos en una situación de dependencia y arrastrarlos hacia el orden del desarrollo. Por ello, las ONG sirven como los complementarios asistentes sociales, los blandos ("soft cops") de los cuerpos duros que constituyen los milicos de la OTAN. La paz humanitaria que la OTAN, las ONG, y la ONU intentan imponer está precisamente destinada a mantener a los proletarios en una posición de dependencia. Cuando las diferentes naciones u organizaciones no se ponen de acuerdo con respecto a los métodos, de lo que se trata es de saber simplemente quien cortará la torta. Los campos "humanitarios" de refugiados organizados por la ONU instalados luego de la insurrección contra Saddam Hussein en el Norte de Irak ("Kurdistan") ilustran perfectamente este proceso. Estos campos exigían que los proletarios entregasen las armas a cambio de comida, cuando era la misma ONU que había decidido un embargo de esa comida contra Irak. Esos campos fueron utilizados para derrotar a los proletarios rebeldes que luchaban contra el supuesto enemigo de los Estados Unidos: Saddan Hussein. En los hechos, las fuerzas armadas americanas asesinaron, durante la guerra del Golfo, a 50.000 desertores irakís y trabajaron duro para mantener a Saddan Hussein en el poder. (Es muy probable que una vez que se despeje la polvareda en Kosovo, descubramos que hubo rebeliones similares y que fueron reprimidas en ambos campos. Claro está que la situación actual no nos permite conocer estos hechos). En cualquier caso, el orden actual de guerra y de paz es un orden directamente contra el proletariado y contra nuestras luchas, contra nuestro repudio de la dictadura del dinero, del trabajo y de la burocracia.

DESPOSEÍDOS DE TODAS LAS NACIONES UNIOS Y DESTRUID VUESTROS ENEMIGOS

ASAN
P.O. Box 3305
Oakland, CA
94609
U.S.A.